¿Los Extraterrestres tienen virus que nos pueden contagiar si hacemos contacto con ellos?

Los extraterrestres son seres como nosotros, la materia en el universo esta compuesto de los mismos componentes en todas partes. Por lo tanto, la vida en otros planetas debe estar expuesta a tantos virus como los tenemos en la tierra.

Cuando los españoles vinieron a América no solamente trajeron su cultura, animales y plantas. Cambien trajeron nuevos virus que atacaron a los indígenas y que produjeron muertes.

Hoy un contacto con seres de otros planetas, no solamente puede ser un intercambio de cultura, sino también un intercambio de virus hacia ellos y desde ellos hacia nosotros.

¡ Entonces a tener cuidado con un contacto extraterrestre !

 

¿Por qué los estadounidenses se creyeron la invasión marciana de 1938?

Hace 80 años, en las vísperas de Halloween de 1938, Orson Welles dio la campanada con su adaptación radiofónica de La Guerra de los Mundos del escritor H. G. Wells. Parte de la audiencia se asustó con su relato de la invasión marciana que irrumpía en Nueva York. La “emisión del pánico” fue estudiada como ejemplo del poder de la radio y de la credulidad de las masas. ¿Qué las predispuso a considerar creíble el escenario estrambótico de un ataque alienígena?

“Damas y caballeros, interrumpimos nuestro programa musical para dar un boletín especial”, anunció el locutor después del tango La cumparsita. “¡Los marcianos han aterrizado en Nueva Jersey!”. Así comenzaba el parte informativo con el que la compañía de radioteatro de Orson Welles traspuso a las ondas La Guerra de los Mundos, la novela del escritor británico H.G. Wells.

Aunque no se trataba de fake news, pues de entrada se avisó de que se trataba de una dramatización, el ficticio boletín de la cadena CBS confundió a quienes sintonizaron la emisión empezada. Al día siguiente, 31 de octubre, se dijo que muchos oyentes se envolvieron la cabeza en toallas mojadas para protegerse del gas venenoso de los invasores, otros se escondieron en sus sótanos con escopetas y un gran número de neoyorquinos escapó en coche de su ciudad.

La reacción de la gente parecía refrendar la teoría de la aguja hipodérmica. Sostiene esta que los medios de comunicación masivos (el cine y, sobre todo, la radio) inoculan sus mensajes en la mente del destinatario, logrando que los acepte ciegamente y reaccione en la dirección deseada.

Hoy existen serias dudas acerca de la magnitud del pánico y del porcentaje de la audiencia que se asustó; lo único contrastado es que la centralita de la CBS se vio colapsada por las llamadas de los oyentes y que Welles tuvo que improvisar una rueda de prensa al término de la función para aclarar lo sucedido. Es probable que gran parte de las anécdotas referidas fueran leyendas urbanas y que los medios, con afán sensacionalista, inflaran el efecto del programa explotando la creencia en el poder manipulador de la radio, muy extendido a la vista de su rol en el auge del nazismo.

El énfasis en la conducta de la audiencia determinó que se prestara escasa atención a la singularidad del mensaje: la invasión extraterrestre. Para la opinión pública este dato era secundario; se presumía que el público crédulo se habría tragado si acaso la noticia de una plaga de gnomos en Central Park o de un desembarco vikingo en Manhattan… ¿Pero realmente le daba igual un escenario que otro?

El antecedente de los canales marcianos

Responder a la pregunta exige reconstruir el contexto de los hechos. En primer lugar, cabe tener en cuenta la familiaridad del público americano con las especulaciones sobre la presencia de vida en la Luna y demás astros.

A finales del siglo XIX, el foco de la atención se depositó en Marte. En 1894, el astrónomo estadounidense Percival Lowell aventuró que una red de canales artificiales cubría la faz del planeta rojo. En los años 60 del siglo siguiente se comprobó que no existía tal red y el supuesto hallazgo pasó a los anales de la astronomía como el “espejismo marciano”. Entre tanto, la presunción de que allí moraba una civilización inteligente mantuvo un gran predicamento.

Otro factor era el aura todopoderosa de la radio. En los años 20 del siglo XX, en Estados Unidos se creía que las antenas radiofónicas podían captar señales de otros mundos. En agosto de 1924, a sabiendas que el día 24 de ese mes el planeta rojo y la Tierra se hallarían a la distancia más corta de los últimos cien años, el general Charles Saltzman ordenó a las bases militares vigilar cualquier señal inusual, el almirante Edward W. Eberlen colocó un radiorreceptor a bordo de un globo a 3.000 metros de altura, y miles de radioaficionados se mantuvieron en alerta esperando captar el saludo de los marcianos… que no llegó. La decepción no acabó con la fe en un contacto radiofónico con inteligencias del espacio exterior, que resurgiría décadas más tarde con el proyecto SETI.

El siguiente factor era la ciencia ficción. El género nacido en el Viejo Mundo arraigó con fuerza en Norteamérica, y en el momento de la “emisión del pánico” gozaba de un seguimiento masivo. A través de cómics, novelas pulp y seriales cinematográficos, la cultura estadounidense se atiborró de aventuras protagonizadas por naves espaciales, criaturas extraterrestres y rayos ultradestructivos. Su eficacia persuasiva hacía creer que el futuro descrito se convertiría en realidad en muy corto plazo.

Una de esas narraciones impresionó especialmente a los lectores: la citada novela de HG Wells. En la obra publicada en 1897 se comparaba a la implacable armada marciana con las tropas británicas que, poco tiempo antes, habían exterminado a los aborígenes de Tasmania para arrebatarles su territorio. De mano de los marcianos imaginarios, el colonialismo inglés recibía su propia medicina. En su adaptación, el jovencícimo Welles se limitó a trasladar la acción de Londres a Nueva York.

Y el último factor influyente era la tensa situación internacional. Faltaba menos de un año para que estallara la Segunda Guerra Mundial, y los estadounidenses temían que el conflicto en ciernes les arrastraría a una conflagración muchísimo más destructiva que todas las anteriores.

Esa extraordinaria combinación de factores sugirió a la compañía teatral de la CBS la adaptación de la obra de Wells, alimentó la expectativa en una aplastante agresión enemiga, hizo creíble la aparición de los marcianos y otorgó verosimilitud al escenario de guerra interplanetaria.

Sin su concurrencia difícilmente ningún oyente hubiera dado crédito al anuncio de que un rayo extraterrestre había vaporizado a siete mil soldados de una tacada. Y sin la persistencia de esas percepciones, más el poso dejado por la emisión, difícilmente se hubiera producido, una década más tarde, uno de los más sorprendentes pánicos colectivos de la Modernidad: el fenómeno OVNI.

Fuente: SINC

¿Qué relación hay entre los extraterrestres y Dios?

No hay duda que existe una relación directa entre los extraterrestres y Dios. En realidad, para todo el universo existe un solo Dios y los seres de otros planetas veneran al Dios que nosotros conocemos.

Esto lo podemos constatar a través de la historia y ademas esta escrito en la biblia. En varios párrafos de este libro se da entender que fueron visitados por ángeles que bajaban de los cielos, también se habla de carro de fuego, torbellino, rueda llameante y otros.

Para poder entender podemos citar algunos pasajes de la biblia:

Éxodo 13:21-22 dice:

” Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.”

Aquí se entiende que Jehová iba en una nave espacial que por las noches servia para alumbrar o guiar.

Éxodo 24, 15-18 dice:

“Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.

Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.

Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.

Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.”

Aquí se entiende que Jehová llego en una nave espacial y descendió sobre el monte Sinai, Moisés fue invitado a subir y paso cuarenta días y cuarenta noches hasta su regreso.

2 Reyes 2:11-12

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.

Viéndolo Eliseo, clamaba: !!Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.”

Aquí se puede entender que apareció una nave extraterrestre, en ese tiempo no se sabia describir este objeto volador y la manera más fácil era de considerarlo como un carro de fuego. Elias subió a la nave y desapareció.

Un OVNI guió a los 3 reyes magos

Mateo 2

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.”

Aquí habla de una estrella que los guió hasta donde estaba el niño Jesús, se trataría de una nave espacial que los guió a los reyes magos.