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Iglesia de San Lázaro en el Rímac

La iglesia de San Lázaro, un destacado templo católico, se erige majestuosamente en el distrito de Rímac, en la bulliciosa ciudad de Lima, Perú. Su construcción data de 1586, siendo el primer santuario levantado en la zona, aunque ha sufrido numerosas reconstrucciones a lo largo de los siglos debido a los estragos causados por los recurrentes terremotos que azotan la región. Ubicada en la cuadra cinco del jirón Trujillo, en la confluencia con la Avenida Francisco Pizarro, esta iglesia se alza como un símbolo de historia y fe arraigada en el corazón de la comunidad.

En su devenir histórico, la iglesia de San Lázaro se erige sobre un terreno que desde tiempos prehispánicos estuvo habitado, siendo inicialmente un leprosario fundado alrededor de 1563 por Antón Sánchez. Posteriormente, con la aprobación del virrey Conde de Nieva y el arzobispo Jerónimo de Loayza, se erigió el hospital y la iglesia dedicados a San Lázaro, patrono de los enfermos y los leprosos. El nombre de San Lázaro perduró en el barrio circundante hasta principios del siglo XVII, cuando el distrito de Rímac tomó su denominación actual.

A lo largo de su existencia, la iglesia y el hospital sufrieron los embates de diversos terremotos, como el devastador evento de 1586 y los ocurridos en 1687, 1690 y 1746, que dejaron en ruinas las estructuras. Sin embargo, gracias a la labor de reconstrucción de la hermandad de San Lázaro y otros benefactores, se logró rehabilitar el templo en varias ocasiones. La iglesia fue elevada a la categoría de parroquia en 1736, manteniendo su esencia arquitectónica colonial a excepción de la torre, reconstruida a finales del siglo XIX después de su colapso en 1881.

Desde una perspectiva arquitectónica, la iglesia de San Lázaro exhibe una modesta pero imponente presencia en el jirón Trujillo, marcando un punto de referencia visual desde el Puente de Piedra. Aunque ha sido objeto de modificaciones a lo largo del tiempo, conserva elementos de su diseño original, como la portada elaborada por Juan Martínez de Arrona, quien también dejó su huella en la fachada de la Catedral de Lima. La estructura interna revela una planta de cruz latina con tres naves y capillas laterales, mientras que su cubierta se compone de una bóveda de cañón que culmina en una cúpula.

Iglesia de Nuestra Señora del Patrocinio en Rímac

La iglesia y convento de Nuestra Señora del Patrocinio, situada en el Jirón Manco Cápac 164, en el distrito del Rímac, Lima, es un lugar de culto católico con una historia que se remonta al siglo XVII. Inicialmente, el beaterio y la primera capilla fueron completados en 1688, aunque el templo en su totalidad no se finalizó hasta 1754. Más tarde, en 1919, el beaterio se convirtió en el convento de las monjas dominicas del Santísimo Rosario.

Desde el punto de vista arquitectónico, la iglesia se encuentra en el lado oriental de la Alameda de los Descalzos, una construcción del siglo XVII. En esta área también están presentes la Iglesia de Santa Liberata y la de Nuestra Señora de los Ángeles. La estructura de Nuestra Señora del Patrocinio es inusual en varios aspectos: tiene una planta rectangular, carece de crucero y cuenta con una cúpula de media naranja sobre la capilla mayor. Esta singularidad la distingue de otras iglesias de la época y la convierte en un punto de interés arquitectónico dentro del centro histórico de Lima.

Iglesia y Convento de los Descalzos en el Rimac

La Iglesia y Convento de los Descalzos, también conocido como Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, es un sitio religioso histórico ubicado en el distrito del Rímac, en Lima, Perú. Fundado en 1595 por la Orden Franciscana y bajo el patrocinio del arzobispo Toribio de Mogrovejo, el complejo fue erigido en terrenos donados por María de Valera y su hijo Luis Guillén, generosos benefactores de la orden. Situado al pie del cerro San Cristóbal, este lugar fue designado Patrimonio Cultural de la Nación en 1972.

La historia de este convento se entrelaza con la fundación de Lima y su desarrollo urbano. Su ubicación estratégica en el distrito histórico del Rímac se ve resaltada por la Alameda de los Descalzos, un paseo creado en 1611 por el virrey Juan de Mendoza y Luna para embellecer el camino hacia el convento. La población limeña lo llamó «de los descalzos» en referencia a las sandalias que portaban los franciscanos.

La arquitectura del convento es modesta y sobria, sin ornamentaciones, con pasillos largos y espacios a diferentes alturas debido a la inclinación del terreno. Su estructura recuerda a una casa hacienda rural, más que a un edificio religioso. A lo largo de su historia, el convento sirvió como un importante centro de evangelización, desde donde partieron misioneros para enseñar la doctrina cristiana a los pueblos originarios de la sierra peruana.

En 1981, se inauguró en el convento el Museo de los Descalzos, donde se exhiben diversas reliquias, incluyendo las de San Francisco Solano, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua. Además, el museo alberga una destacada colección de más de 300 lienzos de la escuela cusqueña, limeña y quiteña, así como una biblioteca con más de 15,000 libros encuadernados en piel de cabra que datan desde el siglo XVI hasta el XX. Este museo es un testimonio vivo de la riqueza cultural e histórica que alberga la Iglesia y Convento de los Descalzos, un lugar emblemático en la historia de Lima y del Perú.

Iglesia de Nuestra Señora de Copacabana

La Iglesia de Nuestra Señora de Copacabana, un lugar de adoración católica, se encuentra en el antiguo distrito del Rímac, en el corazón histórico de Lima.

La historia de esta iglesia se remonta a finales del siglo XVI, cuando la Virgen María comenzó a ser venerada por los habitantes del entonces barrio de San Lázaro. Entre 1617 y 1629, se erigió una ermita de planta rectangular con capillas laterales, y más tarde, en el siglo XVII, el ensamblador Asensio de Salas diseñó una fachada barroca que adornaba el templo. Esta devoción se vincula con la propagación temprana de la adoración a la imagen venerada en Copacabana, Bolivia, cerca del Lago Titicaca.

Sin embargo, los desastres naturales no perdonaron a la iglesia. En 1687, un terremoto afectó gravemente su estructura, y otro en el mismo año la destruyó por completo. En respuesta, el virrey ordenó la construcción de un nuevo templo en el mismo sitio, ampliando así la devoción a la Virgen de Copacabana.

El año 1746 trajo consigo otro desastre: un terremoto que dejó en ruinas el edificio recién construido. Con la ayuda de las rentas de la cofradía y de los fieles devotos, se erigió el templo actual, que incluyó la construcción de dos torres campanario y se le dio la forma de una cruz latina con brazos cortos, además de añadir un camarín detrás del muro testero.

En términos de restauración, en el año 2020, la Municipalidad Metropolitana de Lima llevó a cabo la restauración de la portada de la iglesia. Este proceso reveló una inscripción en latín que atribuye el diseño de la portada al ensamblador Asensio de Salas, quien subcontrató al cantero Alonso de Cortinas para el tallado de la piedra.