Historia de la Festividad de la Virgen de la Candelaria

La historia de la Festividad de la Virgen de la Candelaria en el siglo XX está marcada por una serie de eventos significativos que reflejan su evolución y la diversidad cultural de Puno. Entre estos eventos se destacan la preeminencia y transformación de diversas danzas, las restricciones sobre vestuarios tradicionales, la organización de concursos de danza y la participación exitosa en certámenes nacionales, así como la influencia creciente de las comunidades urbanas.

En la primera mitad del siglo XX, la danza de los Morenos y Sikumorenos era la más destacada durante la festividad. Crónicas de la época narran cómo estas comparsas recorrían las calles de Puno, llenando el ambiente con sus melodías y bailes característicos. En 1923, César Guillermo Ganzo destacaba la importancia de los Morenos y la Pandilla Puneña, describiéndolas como expresiones vivas del espíritu indígena en medio de las ruinas monumentales.

A partir de la tercera década del siglo XX, otras danzas comenzaron a ganar protagonismo, aunque los Morenos mantuvieron su preeminencia hasta mediados de siglo. En la fiesta patronal de 1921, se documenta la participación de danzarines de cinco estilos diferentes, lo que muestra una diversificación temprana de las expresiones culturales. En las décadas siguientes, la Llamerada disputó la primacía con los Morenos, consolidándose en la década de 1960. Para la década de 1970, nuevas danzas como la Kullahuada y la Diablada comenzaron a destacarse, reflejando la evolución y la riqueza cultural de la festividad.

Durante la primera mitad del siglo XX, las autoridades subprefecturales y municipales imponían restricciones al uso de disfraces tradicionales. Esta prohibición se acompañaba de multas y obstáculos que dificultaban la preservación de las danzas autóctonas. José Antonio Encinas y Julián Palacios Ríos documentaron cómo estas medidas afectaban la continuidad de las tradiciones indígenas, señalando la represión y el desprecio hacia la música y danzas aborígenes.

En 1929, la Municipalidad Provincial de Puno organizó el primer concurso de sicuris, buscando promover la representación de Puno en certámenes nacionales. Este evento marcó el inicio de una tradición de concursos de danza que se extendió en las décadas siguientes, destacándose la participación en el concurso departamental de 1934 y en otros certámenes importantes a nivel nacional, como los realizados en Lima en 1935 y en Huancayo en 1966. Puno obtuvo victorias significativas, reafirmando su prestigio en el ámbito del folklore nacional.

La participación barrial en la Festividad de la Virgen de la Candelaria comenzó a crecer en 1954, cuando la Gobernación de Puno organizó un concurso de danzas con la participación de conjuntos urbanos. Este fenómeno se consolidó en 1955 y 1956 con el apoyo del Instituto Americano de Arte, que fomentó la recreación y adaptación de las danzas tradicionales. Los cambios en la música, vestuario y coreografía reflejaron la influencia de los habitantes urbanos mestizos y marcaron una nueva etapa en la evolución de la festividad.

Desde la década de 1980 hasta la actualidad, la competencia entre diferentes estilos de danza se ha intensificado. Los conjuntos de sikuris y morenadas, junto con los carnavales, caporales y diabladas, han disputado la supremacía en la festividad. La participación en 1993 y 2004 muestra un aumento significativo en el número de conjuntos, destacando la vitalidad y diversidad de las expresiones culturales que caracterizan la Festividad de la Virgen de la Candelaria en Puno.

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