Sayacmarca

Sayacmarca, un sitio arqueológico en Perú, se alza en una meseta a 3,600 metros de altitud, dividido en sectores ceremonial y residencial. Sus ruinas incluyen una entrada monumental y una compleja red de canales para el suministro de agua a las viviendas. Descubierto en 1915 por Bingham durante expediciones, inicialmente nombrado Cedrobamba, fue posteriormente rebautizado como Sayacmarca.

Runkurakay

Runkurakay, un punto arqueológico en el corazón del Camino Inca hacia Machu Picchu, se erige como un enclave de misterio y belleza. Con sus estructuras semicirculares de piedra pizarra y granito gris, sugiere ser un lugar de descanso o rituales ancestrales en medio de la imponente naturaleza peruana.

Para los aventureros que se embarcan en el tour del Camino Inca a Machu Picchu, Runkurakay es una parada esencial en el tercer día de caminata. Este sitio, ubicado a 3,760 metros sobre el nivel del mar, ofrece una experiencia única en el trayecto hacia la emblemática ciudadela inca.

En el contexto del tour de 4 días por el Camino Inca, Runkurakay se suma a otros sitios notables como Llactapata, Sayacmarca, Phuyupatamarca y Wiñayhuayna. La demanda por este recorrido es alta, requiriendo reservas online con meses de antelación. Para aquellos con menos tiempo, existe la opción del tour de 2 días, que incluye visitas a Chachabamba y Wiñayhuayna, aunque ambos itinerarios culminan en el magnífico Machu Picchu.

El nombre «Runkurakay» evoca debates sobre su significado, desde «casa abandonada» hasta «huevo» en referencia a la forma de sus construcciones principales. Históricamente, funcionaba como un punto de control y alojamiento para los viajeros que transitaban por los caminos incas hacia Machu Picchu y otras ciudades de la región.

Ubicado en el Santuario Histórico de Machu Picchu, al sureste de la famosa ciudadela y al sur del río Vilcanota, llegar a Runkurakay es posible solo a través del Camino Inca de 4 días. Desde su inicio, se recorren aproximadamente 24 kilómetros hasta este sitio, y luego se continúa otros 15 kilómetros hasta Machu Picchu.

Las estructuras de Runkurakay son notables por su plaza semicircular con vistas panorámicas al valle del Urubamba, rodeada de recintos con entradas y hornacinas. Se presume que aquí se llevaban a cabo importantes ceremonias religiosas, dado el diseño y los nichos presentes en los muros.

La vegetación densa que rodea Runkurakay crea un ambiente misterioso, a veces envuelto en neblina matutina. Para los visitantes, es crucial venir preparados con calzado adecuado, ropa deportiva, protección contra la lluvia, agua, protección solar y equipo fotográfico para capturar la magia de este antiguo lugar.

Rumicolca

Rumicolca, ubicado en el este del valle de Cusco, Perú, es una estructura antigua cuyos orígenes se remontan probablemente a la civilización Tiahuanaco-Huari, siendo luego mejorada con piedras labradas y pulidas durante el período incaico.

Funcionando como un punto de control estratégico, Rumicolca está situado a 31 km al sureste de Cusco, cerca de Piquillacta, en la ruta hacia Puno.

La peculiaridad de algunas piedras en los interiores de la puerta, con misteriosas protuberancias similares a las observadas en Písac y otros monumentos incas, ha llevado a sugerir la posibilidad de que estas marcas constituyan una forma de escritura ideográfica, según planteamientos de Víctor Angles.

Sitio arqueológico de Raqaypata

Raqaypata, un sitio arqueológico emplazado en la cima de la catarata Perolniyoc a 3560 metros sobre el nivel del mar, revela su historia en una mezcla de palabras quechuas: Raqay, que significa galpón, y pata, que denota parte alta. Este enclave, conformado por estructuras sin techo, se remonta a la época preincaica, siendo habitado por el grupo étnico Cugmas hasta la llegada de los Incas, quienes lo tomaron tras una feroz batalla. Durante este periodo, Raqaypata fue reconstruido, albergando recintos ceremoniales, administrativos, viviendas, almacenes y kallankas, además de contar con sistemas hidráulicos.

En tiempos coloniales, la orden de reducción de indígenas a lugares más accesibles, dictada por el virrey Francisco de Toledo, provocó el abandono de Raqaypata, sumiéndolo en el olvido y desvaneciendo su nombre original. Sin embargo, en noviembre de 2013, el Ministerio de Cultura inició la restauración de este sitio, seguido por trabajos de mantenimiento continuos. Hoy en día, Raqaypata se erige como un destacado destino turístico en el Valle Sagrado de los Incas, atrayendo a numerosos visitantes ávidos de explorar su fascinante pasado.

Racchi

Racchi, también conocido como Raqchi en quechua, se erige como un importante enclave arqueológico incaico situado en el distrito de San Pedro de Cachas, provincia de Canchis, en Cuzco, Perú. Destacando como el templo de Viracocha, este sitio histórico experimenta un creciente interés turístico, evidenciado por un notable aumento en visitas a lo largo de los años.

El complejo de Racchi se despliega en diversas áreas, cada una con una función específica. En el centro de atención se erige el imponente Templo de Huiracocha, una estructura monumental de dos pisos, caracterizada por una pared central de adobe de gran altura flanqueada por columnas circulares.

Adyacente al templo, hacia el oriente, se extienden 156 almacenes circulares, conocidos como colcas, que servían para almacenar una variedad de productos agrícolas y alimentos, desde granos como maíz y quinua hasta carne y pescado seco, destinados tanto a propósitos ceremoniales como a la distribución en diferentes regiones.

Además de su relevancia como centro ceremonial y de almacenamiento, Racchi también ocupó un lugar estratégico en el famoso Camino Inca, una red de rutas que atravesaban el vasto territorio del Imperio Inca, conectando diversas regiones desde Colombia hasta Argentina. Este camino histórico sigue siendo una ruta de interés, evidenciado por la presencia de una capilla católica construida en el lugar en el siglo XVIII.

Puyupatamarca

Puyupatamarca, conocida como la «ciudad encima de las nubes», es un importante sitio arqueológico inca situado en el Perú, específicamente sobre el valle de Urubamba. Este lugar histórico se distingue por su complejo sistema de fuentes de agua, que evidencia la habilidad ingenieril de los incas para gestionar recursos hídricos en terrenos montañosos.

Además de su sistema hidráulico, Puyupatamarca se caracteriza por sus impresionantes terrazas agrícolas, que aprovechan al máximo la topografía abrupta de la región para la producción de alimentos. Estas terrazas no solo son evidencia de la destreza agrícola de los incas, sino también de su capacidad para adaptarse al entorno natural y transformarlo en un espacio productivo y habitable.

Sitio arqueológico Písac

Písac, también conocido como P’isaq en quechua, se encuentra en el distrito homónimo de la provincia de Calca, Perú, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Cusco. Este complejo arqueológico, situado en el Valle Sagrado de los Incas, es uno de los más significativos y visitados de la región. Su diseño sigue la tradición inca de construir ciudades sobre la base de formas figurativas de animales, adoptando la forma de la perdiz de puna según su toponimia.

El sitio de Písac abarca dos zonas principales: la antigua, una ciudad incaica en la parte alta, y la actual, en el valle, que data de la época colonial. Designado como Parque Arqueológico, cubre una extensión de 9,063 hectáreas. Su plaza principal es un animado centro de actividad, ofreciendo una amplia gama de artesanías locales. Además, es conocido por albergar un observatorio astronómico.

La arquitectura de Písac refleja su historia mestiza, con estructuras construidas sobre cimientos indígenas por el virrey Toledo. Los visitantes pueden presenciar misas en quechua y observar cómo los ingenieros agrónomos incas abordaron los desafíos de la agricultura en pendientes montañosas.

Como parte del circuito arqueológico del Cuzco, que incluye lugares como Ollantaytambo y Machu Picchu, Písac es una importante atracción turística y una fuente vital de ingresos para la población local, además de la agricultura de subsistencia.

El sitio también está envuelto en leyendas incas, como la del cacique Huayllapuma y su hija Inquill. Se cuenta que Inquill quedó petrificada al volverse para mirar mientras su prometido, Asto Rímac, construía un puente sobre el río Willcamayu en una sola noche, desafiando una condición impuesta por las autoridades locales.