Señor, en esta Navidad, como electricista, te doy gracias por la luz que ilumina mi camino cada día. Así como los cables conducen energía para encender los hogares, te pido que enciendas en mi corazón y en el de los demás una chispa de amor y esperanza.
Que el brillo de las luces navideñas nos recuerde la alegría de tu nacimiento. Ayúdame a ser como un circuito bien conectado, que transmite paz y solidaridad a quienes me rodean. Que mis manos, acostumbradas a trabajar con herramientas, también sepan dar abrazos cálidos y gestos de bondad.
Señor, esta Navidad, deseo que la energía de la fe ilumine los rincones más oscuros del mundo. Que nunca falte la corriente de la amistad, que fluye como un cable eterno, y que cada hogar brille con la verdadera luz de tu amor. Amén.
