Señor, en esta Navidad, te doy gracias por las manos que me diste, manos que han trabajado la madera como lo hizo José, el humilde carpintero de Nazaret. Cada golpe de martillo y cada corte de la sierra me recuerdan tu obra maestra: la creación del mundo y el sacrificio de tu Hijo para salvarnos.
Al contemplar el pesebre, hecho de tablas simples y clavos, veo el reflejo de mi labor diaria y de la humildad que me enseñas. Que cada herramienta que uso sea una extensión de tu amor, y que mi trabajo sea siempre un testimonio de servicio y entrega para mi familia y mi comunidad.
Que esta Navidad ilumine nuestros corazones como la estrella que guió a los Reyes Magos. Haz que cada proyecto que emprenda, por pequeño que sea, glorifique tu nombre. Te pido que bendigas mi taller, mi hogar y el corazón de todos los que celebran tu llegada al mundo. Amén.
