Señor, en esta Navidad, mientras conduzco por las calles iluminadas con luces de esperanza, te agradezco por permitirme ser parte del viaje de tantas personas. Cada pasajero que sube a mi taxi lleva consigo una historia, y en este tiempo especial, oro para que encuentren paz, amor y calidez en sus hogares.
Te pido también por aquellos compañeros del volante que, como yo, trabajamos largas jornadas para llevar el pan a nuestras mesas. Que nunca falte el ánimo, la paciencia y la fortaleza para continuar, incluso en los días más difíciles. Bendice nuestras manos y nuestro vehículo para que siempre sean herramientas de bien.
Por último, Señor, que esta Navidad llene mi hogar de alegría y unión. Que mis seres queridos sientan mi amor, aunque pase muchas horas fuera. Y que el espíritu navideño nos inspire a ser más solidarios, generosos y agradecidos por todo lo que tenemos. Amén.
