
Dirección: Haití 142, Los Laureles, Chorrillos.
Teléfono: 997 876 794
Correo: [email protected]
De lunes a viernes: Normalmente a las 7 am y 7 pm
Sabado: 7 am, 6 pm y 7 pm
Domingos: 8 am, 9.30 am, 11 am, 6 pm y 7 pm
Amado Dios, Padre de bondad infinita, acudimos a Ti con humildad y gratitud desde nuestra Parroquia Los Doce Apóstoles de Chorrillos. Te damos gracias por todas las bendiciones que nos has concedido, por el amor que nos envuelve día a día y por permitirnos ser una comunidad unida en fe y esperanza.
Te pedimos, Señor, que derrames Tu luz sobre cada uno de nosotros, guíes nuestros pasos y nos ayudes a vivir en paz y armonía. Que Tu presencia sea nuestro refugio en los momentos de dificultad y nuestra fortaleza en los días de incertidumbre.
Bendice, Señor, a nuestras familias y hogares, para que reine en ellos el amor y la comprensión. Ayúdanos a ser instrumentos de Tu paz en el mundo, sembrando bondad y construyendo puentes de reconciliación donde haya divisiones.
Te pedimos también, amado Padre, que nos concedas la gracia de vivir en felicidad, apreciando las pequeñas cosas que hacen hermosa nuestra vida cotidiana. Que nunca nos falte el pan, el trabajo y la salud, y que sepamos compartir con los demás lo mucho o poco que tenemos.
Ilumina, Señor, a los líderes de nuestra comunidad y del mundo entero, para que trabajen incansablemente por la justicia, la igualdad y el bienestar de todos. Haznos siempre conscientes de nuestra responsabilidad como hijos Tuyos, llamados a cuidar de nuestra casa común y a proteger a los más vulnerables.
Renueva nuestra fe, Señor, para que nunca nos apartemos de Tu camino. Que nuestra parroquia sea un faro de esperanza y un lugar donde todos encuentren consuelo, amor y la certeza de Tu presencia viva entre nosotros.
Confiamos nuestras vidas a Ti, Padre amoroso, y nos abandonamos en Tus manos con plena confianza. Permítenos vivir cada día con alegría, haciendo el bien, y esperando con anhelo el día en que estemos junto a Ti en la plenitud de Tu gloria. Amén.
Señor Jesús, en este tiempo de Semana Santa, nos acercamos a Ti con el corazón lleno de gratitud y humildad, recordando Tu sacrificio en la cruz por nuestra salvación. Te damos gracias por el don de la vida, por Tu amor inmenso que no conoce límites y por Tu infinita misericordia que nos transforma cada día.
Te pedimos, Señor, que bendigas a todos los feligreses de nuestra Parroquia Los Doce Apóstoles. Que, al conmemorar Tu pasión, muerte y resurrección, nuestra fe se renueve, nuestro amor hacia Ti se fortalezca y nuestro compromiso con el prójimo crezca cada vez más.
Derrama Tu paz en cada uno de nuestros corazones y en nuestras familias. Que en esta Semana Santa, podamos vivir un tiempo de reflexión, de oración y de reconciliación. Ayúdanos a mirar a los demás con compasión, y a vivir con generosidad y humildad, siguiendo Tu ejemplo.
Te pedimos, Señor, que nos concedas la gracia de comprender más profundamente el misterio de Tu sacrificio y que nos inspires a vivir con esperanza y alegría la promesa de Tu resurrección. Que, al meditar en Tu amor incondicional, podamos encontrar fuerza y consuelo para superar cualquier dificultad que enfrentemos.
Bendice, Señor, a los niños, jóvenes, adultos y ancianos de nuestra parroquia. Que todos, independientemente de su edad o situación, puedan sentir Tu cercanía y encontrar en Ti la fuerza para caminar en fe. Que, unidos como comunidad, celebremos Tu victoria sobre la muerte y vivamos en paz.
Te pedimos también por nuestros líderes y pastores, para que sigan guiándonos con sabiduría y dedicación. Que nos ayuden a profundizar nuestra relación contigo y nos acompañen en nuestro proceso de conversión y crecimiento espiritual.
Finalmente, Señor, te entregamos nuestras vidas y nuestras intenciones. En este tiempo de Semana Santa, que nuestro amor por Ti se haga más firme y que podamos ser instrumentos de Tu paz y Tu amor en el mundo. Gracias por ser nuestro Salvador y por guiarnos siempre con Tu luz. Amén.
Señor Jesús, en esta Navidad nos reunimos como comunidad de fe para agradecerte por el don más grande que nos has dado: Tu presencia entre nosotros. Te damos gracias, Señor, por nacer en nuestro corazón y por venir al mundo como el Salvador, trayendo luz y esperanza a nuestras vidas.
Te pedimos, Señor, que en esta Navidad bendigas a cada uno de los feligreses de nuestra Parroquia Los Doce Apóstoles. Que podamos vivir esta celebración con el corazón lleno de alegría y gratitud, reconociendo Tu amor y Tu sacrificio por nosotros. Que Tu paz reine en nuestras familias y en nuestros hogares, llenándolos de amor, comprensión y unidad.
Te rogamos, Señor, que nos ayudes a recordar el verdadero significado de esta fiesta. Que no nos dejemos llevar por el bullicio ni las preocupaciones materiales, sino que centremos nuestra mirada en Ti, el Niño Dios que nace para traer salvación. Haz que podamos vivir la Navidad como un tiempo de reflexión, oración y generosidad.
Bendice, Señor, a los más necesitados en nuestra comunidad. Que esta Navidad nos impulse a abrir nuestro corazón a los demás, a compartir lo que tenemos con los pobres y marginados, y a llevar esperanza a aquellos que sufren. Que Tu amor se refleje en nuestras acciones y que podamos ser instrumentos de Tu paz.
Te pedimos también por los enfermos, los que atraviesan momentos difíciles y aquellos que están lejos de sus seres queridos. Que Tu consuelo y Tu amor les alcancen en esta Navidad, y que sientan Tu cercanía en cada momento. Que Tu luz ilumine sus vidas y les dé la fortaleza para seguir adelante.
Bendice, Señor, a nuestros pastores y líderes, para que sigan guiándonos con sabiduría y amor, y que siempre nos lleven más cerca de Ti. Que en cada Eucaristía y oración podamos sentir Tu presencia viva, renovando nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio.
Finalmente, Señor, en esta Navidad te ofrecemos nuestras vidas, nuestros corazones y nuestras intenciones. Que podamos seguir Tu ejemplo de humildad y amor, y que esta celebración nos acerque más a Ti y a los demás. Te damos gracias por el regalo de Tu Hijo, el Emmanuel, que es nuestra salvación. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
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