
Dirección: Av. La Paz 600, Miramar, San Miguel.
Telf. 566-1273
Lunes a sábado: 7:00 am | 7.00 pm |
Domingo: 7:00 am | 9.00 am | 11:30 am | 5.30 pm | 7.00 pm |
Capilla: 10.00 am y 6.00 pm.
Jueves: 7:30 pm. | Jueves: 10.00 am a 1.00 pm (Capilla).
Prol. Cuzco 1110, Pando, San Miguel
Oh María, Madre de Dios, Virgen llena de gracia y ternura, acudimos a ti como hijos necesitados de tu amparo. Eres luz en medio de la oscuridad, consuelo en nuestras penas y guía segura en el caminar hacia tu Hijo, nuestro Salvador. Con humildad, los fieles de la Parroquia María Madre de Dios del distrito de San Miguel te elevamos esta oración.
Madre santa, intercede por nosotros ante el trono de tu Hijo. Implora para nuestros hogares paz, salud y unidad, y que jamás falte el amor de Dios en nuestras familias. Derrama tu bendición sobre los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos, para que todos caminemos en fe y esperanza.
Tú, que conoces el dolor y la alegría, acompáñanos en nuestras luchas cotidianas. Fortalece a quienes sufren, consuela a los que lloran, anima a los que han perdido la fe y devuelve la alegría a los corazones cansados. Que nunca dudemos de tu presencia maternal.
Te pedimos, Madre bendita, que cubras con tu manto protector a nuestra parroquia. Que el Espíritu Santo nos llene de fervor para seguir anunciando con alegría el Evangelio. Danos sacerdotes santos, comunidades fraternas y corazones dispuestos a servir con generosidad.
María, Reina de la paz, aparta de nosotros toda división y enemistad. Enséñanos a perdonar y a vivir como verdaderos hermanos. Que la paz de Cristo reine en nuestras vidas y en nuestro querido distrito de San Miguel.
Bendice nuestros trabajos, nuestras esperanzas y cada proyecto que emprendamos. Que todo lo que hagamos sea para la gloria de Dios y para el bien de los más necesitados. Ayúdanos a ser comunidad viva, comprometida y alegre en la fe.
Confiados en tu poderosa intercesión, te consagramos nuestras vidas. Sé nuestra guía, nuestro refugio y nuestra alegría. Madre de Dios y madre nuestra, bendícenos hoy y siempre. Amén.
María, Madre Dolorosa, en esta Semana Santa nos unimos a tu corazón traspasado por el dolor. Contemplamos junto a ti la pasión de tu Hijo, el Cordero sin mancha, que entregó su vida por amor. Con profundo recogimiento, los fieles de la Parroquia María Madre de Dios del distrito de San Miguel venimos a pedirte tu bendición maternal.
Tú que estuviste al pie de la cruz, enséñanos a permanecer firmes en la fe cuando lleguen las pruebas. Ayúdanos a abrazar la cruz de cada día con valentía, sabiendo que no estamos solos, que tú caminas con nosotros. Bendice nuestras luchas, nuestras lágrimas y nuestros silencios.
Madre del Crucificado, acompáñanos en este tiempo santo para que vivamos con hondura cada celebración. Haz que nuestros corazones no solo recuerden los misterios de la pasión, muerte y resurrección, sino que los vivan con sincera conversión y amor renovado.
Te pedimos por nuestra parroquia, por cada familia, por los enfermos, los que sufren en silencio, y por quienes han perdido la esperanza. Madre compasiva, bendice a nuestro pueblo de San Miguel y líbranos de todo mal. Que tu presencia amorosa nos fortalezca y nos una más como comunidad.
En medio del dolor del Viernes Santo, tú creíste en la promesa de la resurrección. Enséñanos a confiar también nosotros en los momentos oscuros. Que nunca falte en nosotros la esperanza cristiana, ni el deseo de resucitar con Cristo a una vida nueva.
María, modelo de fe, haz que esta Semana Santa nos transforme. Que no pasemos por ella como una tradición más, sino como un encuentro profundo con el amor de Dios. Danos un corazón humilde, capaz de perdonar, servir y amar como Jesús.
Hoy, postrados ante ti, te pedimos tu bendición de Madre. Acompáñanos en estos días santos, guía nuestros pasos hacia el Resucitado y cúbrenos con tu manto de ternura y protección. Amén.
Madre de Dios, en esta noche santa de Navidad, venimos ante ti con el corazón lleno de gratitud y asombro. En el silencio de Belén nació el Salvador, y tú, con amor humilde, lo ofreciste al mundo. Los feligreses de la Parroquia María Madre de Dios del distrito de San Miguel te elevamos esta oración, buscando tu bendición en este tiempo de gracia.
Tú que diste a luz al Hijo eterno en la sencillez de un pesebre, enséñanos a acoger a Jesús en nuestros corazones y hogares. Que en esta Navidad no falte la fe que tú viviste, ni el amor que tú entregaste. Haznos sencillos para reconocer al Dios que se hace niño por nosotros.
Bendice, Madre, nuestras familias y nuestras comunidades. Que la paz que trajo el Niño Jesús reine en nuestros hogares, y que ningún corazón se sienta solo ni abandonado. Sé consuelo para quienes sufren, alimento para quien tiene hambre de amor, y esperanza para los corazones heridos.
En medio de las luces, los cantos y las celebraciones, que no olvidemos lo esencial: Dios está con nosotros. Tú, que guardabas todo en tu corazón, ayúdanos a meditar con profundidad el misterio de la Encarnación y a vivirlo con alegría sincera.
Te pedimos, María, que bendigas a nuestra parroquia en San Miguel. Que la Navidad no sea solo una fecha, sino un renacer en la fe para cada uno de nosotros. Que sepamos compartir con los que tienen menos y abrir nuestro corazón al prójimo como tú abriste el tuyo a la voluntad de Dios.
Madre del Niño Dios, guíanos en este nuevo año que se aproxima. Que con tu bendición podamos vivir con esperanza, superar las dificultades y ser testigos del amor de tu Hijo en medio del mundo. Enséñanos a ser portadores de luz como tú lo fuiste en la gruta de Belén.
Te consagramos esta Navidad y todo lo que somos. Cúbrenos con tu manto y acompáñanos siempre. Que el Niño Jesús, con tu ternura maternal, nazca de nuevo en nuestro corazón. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
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