
Dirección: Av. Arica 505, San Miguel
Telf. 460-8070 / 960 652 223
Lunes a sábado: 6 p.m.; y 7 p.m.
Domingo: 7: 30 am y 10: 00 a.m.; 12: 00 m.; 6: 00 pm y 7: 30 p.m.
Viernes a las 6: 00 p.m.
Despacho parroquial
Lunes a viernes: 10 am a 1 pm y de 4 pm a 7 pm
Sábado de 10 am a 1 pm
Templo: Jueves de 4: 00 a 6: 00 p.m. - 6: 30 p.m. a 8: 00 p.m.
Capilla del Santísimo: Lunes a sábado de 8: 00 a.m. a 12: 00 m.; y de 4: 00 p.m. a 7: 30 p.m.
Virgen Santísima del Carmen, madre amorosa y protectora, hoy nos acercamos a ti con el corazón lleno de fe y esperanza. En este día bendito, tus hijos, los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen del distrito de San Miguel, elevamos nuestras súplicas con humildad y devoción, sabiendo que en tu manto encontramos consuelo y refugio.
Te pedimos, Madre Santa, que extiendas tu mano generosa sobre nuestras familias, nuestros hogares y nuestras labores diarias. Derrama tu bendición sobre cada uno de nosotros, protégenos del mal y guíanos siempre por el camino de la paz, la justicia y el amor fraterno.
Tú que conoces las penas y alegrías de tus hijos, intercede ante tu Hijo Jesús por nuestras necesidades. Alivia el dolor de los enfermos, consuela a quienes sufren en soledad y fortalece la fe de los que se sienten débiles o perdidos.
Dulce Señora del Carmen, cubre con tu escapulario bendito a nuestra comunidad parroquial. Que en cada celebración, encuentro y servicio, tu presencia maternal nos inspire a vivir como verdaderos discípulos de Cristo, comprometidos con el Evangelio y con los más necesitados.
Te rogamos también, Virgen Santa, por nuestros sacerdotes, catequistas, ministros y servidores de la parroquia. Que tu bendición les fortalezca en su entrega y les anime a seguir sembrando esperanza en cada corazón que tocan.
Ayúdanos a construir una parroquia unida, viva en la fe, generosa en el servicio y fervorosa en la oración. Que cada uno de nosotros, como feligrés de esta comunidad, encuentre en ti una guía segura y una fuente inagotable de amor maternal.
Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de San Miguel, bendícenos hoy y siempre. Amén.
Madre Santísima del Carmen, en esta Semana Santa nos unimos como comunidad de fe para contemplar, junto a ti, los misterios más grandes de nuestro Salvador. Somos los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen – San Miguel, y venimos a pedirte tu bendición en estos días de recogimiento, de dolor y esperanza.
Acompáñanos, Virgen fiel, en este camino hacia la cruz. Que tu mirada serena y tu corazón compasivo nos enseñen a seguir a Jesús con valentía, cargando nuestras cruces con amor y sin temor, sabiendo que no estamos solos, porque tú caminas con nosotros.
Danos, Señora, la gracia de comprender el verdadero sentido del sacrificio de tu Hijo. Que no pasemos esta Semana Santa como un rito vacío, sino como un tiempo sagrado de conversión, perdón y entrega generosa al prójimo.
Bendice, Madre, a cada uno de los miembros de nuestra parroquia. Ilumina especialmente a quienes más sufren: los enfermos, los que viven en la pobreza o la soledad, los que han perdido la fe. Que tu ternura los alcance y les devuelva la esperanza.
Intercede por nuestros jóvenes, nuestros niños, nuestros ancianos. Que todos podamos vivir esta Semana Santa con el corazón abierto, dispuestos a seguir a Cristo desde el Calvario hasta la gloria de la Resurrección.
Virgen del Carmen, que supiste permanecer de pie junto a la cruz, ayúdanos a no apartar la mirada del dolor del mundo, sino a comprometernos con fe, amor y justicia para construir, desde la entrega de Jesús, un mundo nuevo.
Te pedimos tu bendición, Madre nuestra, ahora y siempre. Que tu amparo nos sostenga y que tu ejemplo de fe nos impulse a vivir como verdaderos hijos de Dios. Amén.
Virgen Santísima del Carmen, en esta Navidad, los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen – San Miguel nos reunimos con alegría y gratitud para contemplar contigo el misterio del nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. En el silencio del pesebre, reconocemos la grandeza del amor de Dios hecho niño, y te pedimos, Madre bendita, que derrames tu bendición sobre cada uno de nosotros.
Tú que lo llevaste en tu vientre y lo acunaste en Belén, enséñanos a acoger a Cristo en nuestro corazón con la misma ternura y fe con la que tú lo recibiste. Que esta Navidad no sea solo fiesta exterior, sino un encuentro profundo con el Dios que se hace cercano para salvarnos.
Bendice nuestros hogares, nuestras familias y a todos los que compartimos esta comunidad parroquial. Que en nuestras mesas reine la paz, el perdón y la unidad, y que nadie quede excluido del amor que nace en el pesebre.
Madre del Carmen, mira con compasión a quienes viven esta Navidad en medio del dolor, la pobreza o la soledad. Sé consuelo para los afligidos, fuerza para los que están débiles y esperanza para los que han perdido el rumbo.
Guíanos para que, al igual que los pastores y los sabios de Oriente, nos pongamos en camino hacia Jesús con el corazón humilde y dispuesto. Ayúdanos a ofrecerle lo mejor de nosotros: nuestra fe, nuestras obras de caridad y nuestro compromiso con los más pequeños.
En esta Noche Santa, bajo la luz de tu amor maternal, queremos renovar nuestra fe. Que cada niño que nace, cada gesto de amor y cada oración sincera nos recuerden que Dios sigue naciendo en el corazón del mundo.
Nuestra Señora del Carmen, Madre del Niño Dios, bendícenos en esta Navidad y acompáñanos siempre en nuestro caminar. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
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Rimac
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San Isidro
San Luis
San Miguel
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