
Dirección: Av. El Sol cuadra 2 esquina con Calle Los Galenos, Urb. Matellini. Chorrillos.
Telf: 251-0179
Lunes a sábado: 6:00pm, 7:00pm
Domingo: 8:00am, 10:00am, 12:00m, 7:00pm
Horario de Confesión:
Durante las Misas.
Horario de Adoración:
Lunes a viernes de 4:00pm a 7:00pm | Lunes a sábado: 9:00am a 1:00pm
Los primeros viernes de cada mes a las 8:00pm.
Santa María de los Ángeles, Madre amorosa y compasiva, a ti elevamos nuestras humildes oraciones, buscando tu intercesión ante el altar de Dios. Tú que eres la madre de todos los seres humanos, escucha nuestras súplicas y guíanos en nuestro caminar hacia tu Hijo, nuestro Salvador.
Virgen Santa, protectora de los humildes y desvalidos, cubre con tu manto maternal a nuestra familia, a nuestros amigos, y a todos los que necesitan de tu amor y bendición. En este mundo lleno de desafíos y pruebas, sabemos que tu corazón materno está siempre dispuesto a interceder por nosotros.
Te pedimos, Santa María de los Ángeles, que tu luz divina ilumine nuestras vidas, para que podamos encontrar la paz y la sabiduría que necesitamos para seguir el camino recto. Que tu ejemplo de humildad y fe nos inspire a vivir según los mandamientos de Dios y a ser reflejo de su amor en el mundo.
Intercede, Madre querida, por nuestras intenciones y necesidades más profundas. Sabes lo que guardamos en nuestros corazones, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías y nuestras angustias. Confiamos en tu poder de intercesión y en la bondad infinita de tu Hijo para que nos otorguen su gracia.
Santa María, Madre de la paz y consuelo, sé nuestra fortaleza en momentos de dificultad. Que tu presencia nos acompañe siempre, y que, por tu intercesión, podamos superar cualquier obstáculo que nos separa de la paz y de la unión con Dios.
Encomendamos a tus manos, Santa Madre, nuestras vidas, nuestras esperanzas y nuestros sueños. Haz que, al seguir tu ejemplo de fe y dedicación, podamos estar más cerca del amor y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo.
Finalmente, confiamos plenamente en tu intercesión ante Dios, Santa María de los Ángeles. Que nos bendigas y nos conduzcas hacia una vida de santidad, guiados por tu ejemplo y por la luz de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santa María de los Ángeles, Madre de misericordia y compasión, en este tiempo de Semana Santa, venimos a ti con corazones humildes y llenos de fe. A través de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo, te pedimos que intercedas por nosotros, para que podamos vivir estos días con un profundo arrepentimiento y amor.
Madre querida, que estuviste al pie de la cruz, sufriendo junto a tu Hijo, te pedimos que nos ayudes a reconocer el sacrificio que Él hizo por nuestra salvación. Que tu dolor y tu fidelidad nos inspire a seguir su ejemplo, a cargar con nuestra cruz con valentía y esperanza, confiando siempre en la promesa de la vida eterna.
Santa María de los Ángeles, intercede por nosotros para que, en este tiempo sagrado, nuestros corazones se abran al arrepentimiento y la reconciliación. Que podamos experimentar la gracia del perdón de Dios y renacer a una vida nueva, más cercana a su voluntad, guiados por tu maternal protección.
En este tiempo de reflexión y penitencia, te pedimos, Madre Santísima, que nos ayudes a vivir con más fervor nuestra fe. Que, al meditar en los misterios de la Pasión, podamos comprender el profundo amor de Cristo por nosotros, y que, por tu intercesión, se renueven nuestras fuerzas espirituales.
Santa María, tú que eres refugio y consuelo de los afligidos, acoge nuestras oraciones y súplica, y líbranos de todo mal. Que, en estos días de recogimiento y adoración, podamos sentir más cerca a tu Hijo resucitado y abrazar su mensaje de esperanza y salvación.
Madre de los Ángeles, durante esta Semana Santa, te pedimos que nos ayudes a hacer espacio en nuestro corazón para la verdadera paz, la que viene de Dios. Que, al recordar la pasión de Cristo, nos entreguemos totalmente a su voluntad y vivamos con gratitud su amor redentor.
Finalmente, Santa María, te pedimos que, por tu intercesión, podamos experimentar una Semana Santa llena de transformación. Que podamos acercarnos más a Dios, renovando nuestro compromiso de seguir a tu Hijo con todo el corazón. Que, al celebrar su victoria sobre la muerte, vivamos con esperanza y alegría, sabiendo que nuestra salvación está segura en Él. Amén.
Santa María de los Ángeles, Madre dulcísima y llena de gracia, en este tiempo santo de Navidad, nos acercamos a ti con corazones llenos de esperanza y gratitud. Conmemoramos el nacimiento de tu Hijo, nuestro Salvador, y pedimos tu intercesión para vivir este tiempo con la misma fe y amor que tú mostraste al acoger en tu seno al Niño Jesús.
Madre Virgen, tú que fuiste la primera en recibir a Cristo, el Rey de Reyes, en tu corazón y en tu hogar, ayúdanos a hacer lo mismo. Que este tiempo de Navidad sea una oportunidad para abrir nuestras vidas a Jesús, acogiendo su paz y su amor con humildad, como tú lo hiciste en el portal de Belén.
Santa María, refugio de los pecadores, en esta Navidad te pedimos que nos guíes a través del misterio de la Encarnación. Que podamos contemplar al Niño Dios con los ojos de la fe, reconociendo en Él la luz que ilumina nuestras tinieblas y el amor que nos redime de todo mal.
Intercede por nosotros, Madre de la Esperanza, para que, al celebrar el nacimiento de tu Hijo, podamos renovar nuestra confianza en su salvación. Que la alegría de esta Navidad penetre en nuestros corazones, transformándonos y acercándonos más a Dios, con corazones llenos de paz y reconciliación.
Santa María de los Ángeles, protegenos bajo tu manto maternal durante estos días de celebración. Que podamos vivir la Navidad en unión familiar, en solidaridad con los necesitados, y en amor hacia todos los hermanos, siguiendo el ejemplo de amor y humildad de tu Hijo.
Madre del Divino Niño, te pedimos que nos enseñes a ser generosos y misericordiosos, especialmente durante esta Navidad. Que, al recibir al Niño Jesús, podamos compartir su amor con los demás y ser instrumentos de su paz en el mundo.
Finalmente, Santa María, intercede por nosotros en este tiempo de gracia, para que la luz de la Navidad ilumine nuestras vidas y nos lleve a vivir en mayor fidelidad a Dios. Que, al celebrar el nacimiento de Jesús, podamos renovar nuestro compromiso de seguir su camino de amor, esperanza y salvación. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
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