
Dirección: Copacabana 350, Pueblo Libre.
Telf.: 431-9440
De lunes a viernes: 6: 00 pm y 7: 00 p.m.; 8: 00 p.m.
Sábado: 5: 00 pm, 6: 00 pm y 7: 30 p.m.
Domingo: 8: 00 am y 10: 00 a.m.; 12: 00 m.; 6: 00 pm y 7: 30 p.m.
Sábado: 10: 00 a.m. , 11: 00 a.m. y 12: 00 m.
Lunes a Domingo 5: 00 pm a 6: 00 pm
Templo: Jueves a las 8: 00 p.m.
Capilla de Adoración (Oratorio):
Lunes a Domingo 8: 00 am a 2: 00 pm y 3: 00 pm a 10: 00 pm
Amado San Lucas, evangelista fiel y servidor de la Palabra, hoy nos acercamos a ti con humildad y confianza, reconociendo en ti a un mensajero del amor de Dios y testigo de la misericordia de Cristo. Tú que escribiste para que muchos conocieran la Verdad, guíanos también en nuestro caminar diario hacia el Señor.
Tú que acompañaste a San Pablo en sus misiones, intercede por nosotros para que también sepamos anunciar el Evangelio con valentía y alegría. Que nuestra fe se fortalezca como la tuya, y que nuestro servicio a los demás sea sincero y constante.
San Lucas, patrono de médicos y sanadores, extiende tu bendición sobre los enfermos de nuestra comunidad, sobre quienes los cuidan, y sobre todos aquellos que sufren en cuerpo o en espíritu. Que tu intercesión lleve consuelo, salud y esperanza a los corazones afligidos.
Mira con compasión a los feligreses de la Parroquia San Lucas – Pueblo Libre, que hoy elevamos esta oración con devoción. Somos tus hijos espirituales y te pedimos que intercedas ante Dios por cada uno de nosotros, por nuestras familias, por nuestros trabajos y por nuestras preocupaciones.
Ilumina a nuestros pastores, acompaña a nuestros jóvenes, fortalece a nuestras familias y anima a los corazones cansados. Que, por tu ejemplo, aprendamos a ser discípulos fieles del Señor, sirviendo con humildad y amando sin medida.
Te pedimos, San Lucas, que bendigas cada rincón de nuestra parroquia, cada actividad pastoral, cada encuentro de oración y cada obra de caridad. Que todo lo que hagamos sea para mayor gloria de Dios y para el bien de nuestra comunidad.
Con fe renovada, ponemos en tus manos nuestras intenciones y nuestras vidas. Sé tú nuestro protector, nuestro intercesor y nuestro guía. Amén.
San Lucas, fiel servidor del Evangelio y testigo de la Pasión del Señor, en esta Semana Santa acudimos a ti con profundo recogimiento, recordando el camino de dolor, amor y redención que recorrió nuestro Salvador Jesucristo. Ayúdanos a contemplar estos días santos con el corazón abierto y el alma dispuesta a la conversión.
Tú que narraste con ternura la compasión de Cristo hacia los pecadores y marginados, enséñanos a mirar la cruz con esperanza, a abrazar el sacrificio como expresión de amor, y a confiar en la infinita misericordia de Dios, incluso en medio del sufrimiento.
En este tiempo de gracia, intercede por los feligreses de la Parroquia San Lucas – Pueblo Libre. Que nuestras oraciones, nuestros silencios y nuestras ofrendas en estos días sagrados sean agradables a Dios y nos acerquen más a su voluntad.
Bendice a las familias que viven momentos de dificultad, a quienes han perdido la fe o la alegría, y a todos los que están lejos de la Iglesia. Que, por tu intercesión, encuentren consuelo en la pasión de Cristo y luz en su resurrección.
San Lucas, tú que anunciaste la ternura de María y la presencia del Espíritu Santo en cada etapa de la vida de Jesús, acompáñanos en nuestro caminar hacia el Domingo de Resurrección, para que también nosotros renazcamos a una vida nueva.
Protege a nuestra parroquia, a nuestros sacerdotes, ministros, catequistas y servidores. Que cada celebración de esta Semana Santa sea vivida con fervor, respeto y verdadero encuentro con el Señor crucificado y resucitado.
Confiados en tu poderosa intercesión, te pedimos que derrames tu bendición sobre nuestra comunidad. Que la cruz nos transforme, la Pascua nos renueve y el amor de Dios nos impulse a vivir como auténticos discípulos de Cristo. Amén.
San Lucas, evangelista del Nacimiento de nuestro Salvador, en esta Santa Navidad acudimos a ti con gratitud y esperanza, recordando las maravillas que narraste sobre el misterio de Dios hecho hombre. Tú que escribiste sobre el pesebre, los ángeles y los pastores, ayúdanos a vivir esta fiesta con un corazón sencillo y lleno de fe.
Tú que supiste mostrar la ternura de María, la obediencia de José y la humildad de Jesús, enséñanos también a acoger el amor de Dios en nuestra vida cotidiana, y a reconocer en el Niño de Belén el rostro de nuestro Redentor.
En esta Noche Santa, intercede por los feligreses de la Parroquia San Lucas – Pueblo Libre, para que podamos celebrar con alegría el nacimiento del Señor y abrir nuestras puertas a la paz, la unidad y la esperanza que solo Él puede traer.
Bendice a nuestras familias, a nuestros niños, a nuestros ancianos y a todos aquellos que viven la Navidad con tristeza o soledad. Que la luz del pesebre ilumine sus corazones y les recuerde que Dios está cerca, muy cerca.
San Lucas, tú que escribiste para que muchos creyeran, ayúdanos a anunciar con nuestras vidas la Buena Noticia del Emmanuel: Dios con nosotros. Que nuestros gestos, palabras y acciones reflejen la alegría de saber que no estamos solos.
Te pedimos también por nuestra parroquia, por sus pastores y por todos los que sirven con generosidad. Que esta Navidad nos renueve como comunidad viva, fraterna y comprometida con los más necesitados.
Con devoción te pedimos tu bendición, San Lucas, y que, al igual que los pastores de Belén, sepamos salir al encuentro de Jesús con gozo y sencillez. Que esta Navidad sea un nuevo comienzo en nuestra vida de fe. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
Pueblo Libre
Rimac
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San Isidro
San Luis
San Miguel
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