
Dirección: Jr. Grau 517, Magdalena.
Telf.: 263-1028
Lunes a Sábados: 9 am a 12m.
Lunes a sábado: 5:00pm (comunitaria) | 6:00pm, 7:00pm, 8:00pm (particular)
Domingo: 7:00am, 8:30am, 10:00am, 11:30am, 1:00pm, 6:00pm, 7:30pm
Jueves de 11:00am a 12:30m. | Domingo en todas las misas
Jueves de 8:00am a 4:45pm.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, fuente inagotable de amor y misericordia, acudimos a Ti con humildad y confianza, reconociendo tu infinita bondad. Tú, que nos llamas a descansar en tu corazón cuando estamos cargados y fatigados, escucha hoy la súplica de tus fieles de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Magdalena del Mar.
Señor Jesús, te pedimos que derrames tus bendiciones sobre cada uno de nosotros, sobre nuestras familias y sobre nuestra comunidad. Ilumina nuestros caminos con tu luz divina, para que siempre caminemos en la verdad y nunca nos alejemos de tu presencia amorosa.
Bendice, oh Señor, a los que sufren, a los enfermos, a los solitarios y a los que cargan pesadas cruces en esta vida. Concede a cada corazón atribulado el consuelo de saber que tu amor todo lo renueva y que en tu Corazón hallamos fortaleza para seguir adelante.
Te pedimos, Sagrado Corazón, que renueves en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, para que podamos ser verdaderos discípulos tuyos. Ayúdanos a servir a los demás con generosidad, a tender la mano al necesitado y a construir un mundo más justo y fraterno.
Derrama, Señor, tu gracia sobre los jóvenes, para que encuentren en Ti su inspiración y su guía. Bendice a los niños, para que crezcan bajo el amparo de tu amor, y a los ancianos, para que en su sabiduría sean testimonio vivo de tu fidelidad a lo largo de la vida.
Protege, oh Sagrado Corazón, nuestra parroquia y a todos sus fieles. Haz que esta comunidad sea un faro de fe y amor en el corazón de Magdalena del Mar, donde tu nombre sea siempre honrado y glorificado.
Finalmente, Jesús amado, confiamos en tu amor infinito y en las promesas de tu Sagrado Corazón. A Ti te entregamos nuestras vidas, nuestras intenciones y nuestras necesidades, seguros de que siempre escuchas y respondes con ternura. Amén.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, en esta Semana Santa recordamos con profunda gratitud el inmenso amor que nos has mostrado al entregar tu vida por nuestra salvación. Con el corazón contrito y lleno de esperanza, los feligreses de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Magdalena del Mar nos unimos en oración para pedir tu bendición.
Señor, tú que cargaste la cruz por nosotros, ayúdanos a llevar nuestras propias cruces con valentía y humildad. Que nunca olvidemos que tu sacrificio es la mayor expresión de amor, y que tu Corazón herido nos llama a la reconciliación y al perdón.
En este tiempo santo, te pedimos que renueves nuestra fe y nos concedas un corazón dispuesto a meditar en tu Pasión y tu Resurrección. Que cada paso que diste hacia el Calvario sea para nosotros un ejemplo de obediencia al Padre y de amor incondicional hacia la humanidad.
Sagrado Corazón, acompaña a quienes en esta Semana Santa se sienten lejos de Ti. Que los corazones endurecidos encuentren en tu amor la paz que tanto necesitan, y que los que caminan en la oscuridad descubran en tu cruz la luz de la salvación.
Bendice, Señor, a nuestra comunidad parroquial, a nuestros sacerdotes, a los laicos comprometidos y a cada familia que participa en nuestras celebraciones. Que la alegría de tu Resurrección nos inspire a vivir unidos en la fe y a dar testimonio de tu amor en nuestro entorno.
Te pedimos, Sagrado Corazón, que esta Semana Santa sea un tiempo de profunda conversión para cada uno de nosotros. Ayúdanos a reconocer nuestras faltas, a arrepentirnos de corazón y a vivir una vida nueva, guiados siempre por tu ejemplo de humildad y servicio.
Confiamos en tu infinita misericordia, Señor Jesús. Te entregamos nuestras vidas, nuestras alegrías y nuestras penas, seguros de que, a través de tu cruz y tu resurrección, nos conduces a la vida eterna. Amén.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, en esta Noche Santa en que celebramos tu nacimiento, nos postramos ante Ti con corazones llenos de gratitud y alegría. Los feligreses de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Magdalena del Mar te alabamos por el inmenso don de haberte hecho hombre para habitar entre nosotros.
Señor, tú que viniste al mundo en la humildad de un pesebre, enséñanos a valorar las cosas simples y a reconocer tu presencia en los pequeños y en los necesitados. Que esta Navidad sea para todos un tiempo de reflexión, paz y amor, guiados por la luz de tu Sagrado Corazón.
Bendice a nuestras familias y hogares, que cada rincón se llene de tu paz y cada corazón se convierta en un lugar digno para recibirte. Que tu nacimiento inspire en nosotros el deseo de vivir en armonía, perdonar de corazón y ser mensajeros de tu amor.
Sagrado Corazón de Jesús, te pedimos especialmente por aquellos que sufren, por los enfermos, los solitarios y los que han perdido la esperanza. Que en esta Navidad sientan el consuelo de tu presencia y la calidez de tu amor infinito.
Bendice también a nuestra comunidad parroquial, Señor. Que podamos vivir esta Navidad unidos en la fe, compartiendo el gozo de tu venida y siendo testigos de tu luz en el mundo. Ayúdanos a recordar siempre que Tú eres el verdadero motivo de nuestra celebración.
Te pedimos, Sagrado Corazón, que renueves en nosotros la fe, la esperanza y la caridad. Que tu nacimiento en Belén sea un recordatorio de tu promesa de salvación y una invitación constante a caminar junto a Ti.
Confiados en tu misericordia, te entregamos nuestras vidas y nuestras intenciones en esta Navidad. Permítenos vivir siempre bajo tu bendición y crecer cada día más cerca de tu Corazón. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
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