
Dirección: Av. Francisco Alayza y Paz Soldán 996 esq. Calle Santa Teresita, San Isidro.
Telf.: 408-4049 / 440-9683
Correo: [email protected]
Lunes a viernes: 8: 00 a.m.; 6: 00 p.m. y 7: 00 p.m.
Sábados: 8: 00 a.m. y 7: 00 p.m.
Domingos y feriados religiosos: 8: 00 a.m. y 10: 00 a.m.; 12: 00 m.; 6: 00 p.m. y 8: 00 p.m.
Primer sábado de mes: 6: 00 p.m.
Lunes a viernes 6: 00 p.m.
Sábados y domingos en horarios de misa.
Domingo 7: 30 a.m. a 1: 00 p.m. y de 5: 30 p.m. a 9: 00 p.m.
Lunes a Sábado 7: 30 a.m. a 12: 00 m. y de 3: 30 p.m. a 8: 00 p.m.
Nuestra Señora de Belén, Madre amorosa y protectora, venimos ante Ti con humildes corazones, buscando Tu intercesión y Tu bendición. En esta tarde de oración, los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de Belén, en San Isidro, nos unimos en un solo espíritu de fe y esperanza para pedirte que nos cubras con Tu manto de amor y nos guíes hacia la paz y la armonía que tanto necesitamos.
Te pedimos, Virgen Santa, que con Tu mirada maternal, protejas a cada uno de nosotros, a nuestras familias, a nuestros amigos y a todos los que habitamos en esta comunidad. Que Tu amor nos fortalezca y nos ilumine para ser instrumentos de Tu voluntad en el mundo, promoviendo la unidad, la justicia y la fraternidad entre todos los hermanos.
Santa Madre de Dios, Tu ejemplo de humildad y dedicación nos inspira a seguir Tus pasos en cada acto de nuestra vida diaria. Ayúdanos a ser cada vez más generosos, compasivos y justos con los demás, especialmente con los más necesitados, como Tú siempre lo fuiste con los humildes y los pobres.
Hoy, con fe profunda, te pedimos que bendigas nuestros hogares, nuestros trabajos y todas nuestras actividades. Que Tu gracia divina nos acompañe en cada momento, dándonos fuerza en los momentos de dificultad y gratitud en los momentos de alegría. Que siempre recordemos que, a través de Ti, encontramos consuelo y esperanza.
Virgen de Belén, Madre nuestra, acoge las oraciones de Tu pueblo que Te venera con amor. Intercede ante Tu Hijo para que nos conceda la paz en nuestras corazones, en nuestras familias y en nuestra nación. Que podamos vivir en armonía, respetando la dignidad de cada ser humano y buscando siempre la justicia.
Madre de Belén, confiamos en Tu poderosa intercesión. A Ti recurrimos en momentos de angustia, sabiendo que Tu protección nunca nos abandona. Te pedimos, con humildad y devoción, que sigas acompañándonos en nuestro caminar de fe, para que podamos experimentar Tu amor y Tu presencia en cada paso que damos.
Por último, Nuestra Señora de Belén, te pedimos que derrames Tu bendición sobre todos los feligreses de nuestra Parroquia. Que nos ayudes a seguir creciendo en amor y servicio a Dios, y que Tu luz nos guíe siempre por el camino de la verdad y la paz. Amén.
Nuestra Señora de Belén, Madre dulcísima de nuestro Salvador, en esta Semana Santa nos acercamos a Ti con corazones llenos de fe y gratitud, buscando Tu maternal intercesión. Los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de Belén, en San Isidro, nos reunimos para reflexionar sobre el sacrificio de Tu Hijo y pedir Tu bendición para todos nosotros en estos días de profunda oración y penitencia.
Madre de la Misericordia, al pie de la cruz, Te vimos acompañar a Tu Hijo con amor infinito, sufriendo por nuestra salvación. Te pedimos que nos des la fortaleza para seguir Su ejemplo de amor y sacrificio, y que nos ayudes a vivir esta Semana Santa con un corazón humilde y contrito, buscando siempre la conversión y la paz.
Virgen Santa, en estos días de reflexión sobre la pasión y muerte de Jesús, te pedimos que nos enseñes a valorar el verdadero sentido del sufrimiento y el sacrificio. Que, como Tú, sepamos abrazar nuestras pruebas con esperanza, sabiendo que cada dolor puede ser transformado en gracia a través de Tu amor y el amor de Tu Hijo.
Te rogamos, Nuestra Señora de Belén, que en esta Semana Santa, nos concedas la paz que tanto necesitamos. Que Tu presencia nos envuelva y nos ayude a comprender el misterio de la cruz, para que, como comunidad, vivamos el perdón, la reconciliación y la unión en Cristo. Que, a través de Tu intercesión, aprendamos a ser más solidarios y compasivos con los demás.
Madre de Belén, durante estos días de recogimiento, que la luz de Tu Hijo resucitado ilumine nuestras vidas. Ayúdanos a renovar nuestra fe y a caminar con esperanza hacia la Pascua, entendiendo que la muerte de Jesús no es el fin, sino el principio de una nueva vida en Él. Que cada momento de esta Semana Santa nos acerque más a Su amor redentor.
Hoy, al recordar el doloroso camino de la cruz, pedimos Tu bendición para nuestras familias, nuestros amigos y para todos aquellos que sufren en el mundo. Que podamos compartir el consuelo que Tú nos ofreces, extendiendo el amor y la paz de Cristo a todos los rincones de nuestra vida.
Finalmente, te suplicamos, Virgen Madre de Belén, que nos acompañes en este tiempo sagrado. Que nos ayudes a vivir con profundidad los misterios de la Semana Santa y a esperar con alegría la victoria de la Resurrección. Que, por Tu intercesión, podamos ser fieles testigos de la esperanza que nos ofrece Tu Hijo. Amén.
Nuestra Señora de Belén, Madre venerada y llena de gracia, en esta Navidad nos acercamos a Ti con corazones agradecidos y llenos de alegría. Los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de Belén, en San Isidro, te ofrecemos nuestra oración y veneración, mientras celebramos el nacimiento de Tu Hijo, el Salvador del mundo.
Virgen María, Tú, que fuiste elegida para ser la Madre de Dios, nos inspiras con Tu humildad y amor incondicional. En esta Navidad, te pedimos que intercedas por nosotros, para que, al igual que Tú, sepamos acoger a Jesús en nuestros corazones, en nuestras familias y en nuestras vidas, y que Su luz nos guíe siempre por el camino de la paz y el amor.
Madre de Belén, en ese humilde pesebre nacía el Rey de Reyes, el Príncipe de la Paz. Te pedimos que nos enseñes a vivir con la misma sencillez y pureza con la que Tú acogiste a Tu Hijo. Que, en estos días de Navidad, sepamos valorar lo verdaderamente importante: el amor, la fraternidad, la esperanza y la fe en Cristo.
En esta Navidad, Madre querida, pedimos Tu bendición para cada uno de nosotros. Que nuestras casas se llenen de la paz de Jesús, que nuestros corazones sean templos de amor y compasión, y que podamos compartir con los demás los dones de la vida y la alegría que Dios nos ha regalado. Que nunca nos falte la generosidad y el deseo de servir a los más necesitados, como Tú lo hiciste al acoger al Niño Jesús en Tu regazo.
Virgen Santa, te pedimos que, en esta celebración del nacimiento de Tu Hijo, podamos renovar nuestra fe y esperanza en Dios. Que esta Navidad sea un tiempo de encuentro con Su amor, de reconciliación con nuestros hermanos y de profunda gratitud por el regalo de la salvación que se nos ofrece a través de Jesús.
Nuestra Señora de Belén, tú que fuiste testigo del milagro de la Navidad, te pedimos que nos concedas el don de la alegría verdadera, aquella que nace de vivir en Cristo y de seguir Sus enseñanzas. Que podamos llevar la luz de Su nacimiento a todos aquellos que nos rodean, siendo luz y esperanza para el mundo.
Finalmente, te agradecemos, Madre de Belén, por Tu constante intercesión y protección. Te pedimos que sigas acompañándonos siempre, especialmente en este tiempo de Navidad, para que, como comunidad de fe, celebremos el nacimiento de Jesús con un corazón lleno de amor, gratitud y esperanza. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
Pueblo Libre
Rimac
San Borja
San Isidro
San Luis
San Miguel
Santiago de Surco
Surquillo
Explora, descubre y encuentra lo que necesitas en este directorio 2026.
Recomendados: