
Dirección: Jr. Choquehuanca 239, Maranga, San Miguel.
Telf.: 578-6434 / 987471529
Lunes a sábado: 6.00 pm.
Domingo: 7.30 am. 9.00 am. 10.30 am. 12 m. y 6.00 pm.
Lunes a sábado media hora antes de misa.
Domingo 9.00 am y 10.30 am.
Lunes a Domingo de 9.00 am. a 7.00 pm
Lunes a viernes.
09:30 am a 01:00 pm
04:00 pm a 07:00 pm
Sábados: 09:00 am a 01:00 pm
Oh Cristo Sacerdote, luz eterna y guía de nuestras almas, acudimos ante Ti como comunidad unida en la fe, los feligreses de la Parroquia Cristo Sacerdote del distrito de San Miguel, para elevarte esta humilde oración. Reconocemos en Ti al Sumo y Eterno Sacerdote, mediador entre el Padre y nosotros, y ponemos nuestras vidas bajo tu divina mirada.
Te pedimos, Señor, que bendigas a cada uno de los que conformamos esta parroquia, desde los más pequeños hasta los más ancianos. Que tu gracia fortalezca nuestras familias, ilumine nuestras decisiones y transforme nuestros corazones para vivir con mayor entrega, generosidad y fidelidad a tu Evangelio.
En medio de las dificultades cotidianas, sé nuestro consuelo y esperanza. Cuando el cansancio nos agobie o la tristeza nos visite, recuérdanos que en Ti encontramos descanso y renovación. No permitas que nos alejemos de tu amor, y ayúdanos a caminar siempre por la senda de la verdad.
Bendice a nuestros sacerdotes, ministros y servidores, para que con celo apostólico y amor fraterno, sigan siendo instrumentos de tu presencia entre nosotros. Renueva en ellos el fuego de su vocación y concede frutos abundantes a su entrega pastoral.
Cristo Sacerdote, te consagramos todas nuestras actividades parroquiales, nuestras celebraciones, nuestras misiones y nuestros sueños como comunidad. Que todo cuanto hagamos sea para gloria tuya y para la edificación de tu Reino aquí en San Miguel.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo, para que cada feligrés sea un testimonio vivo de tu misericordia. Haznos discípulos valientes, dispuestos a anunciar tu Palabra con alegría, y a servir a nuestros hermanos con humildad y amor.
Finalmente, confiamos en tu bendición, oh Cristo Sacerdote, sabiendo que nada escapa a tu ternura infinita. Quédate con nosotros, guía nuestro caminar, y haz de esta parroquia una familia viva de fe, esperanza y caridad. Amén.
Cristo Sacerdote, que en la cruz ofreciste la entrega más perfecta por amor a la humanidad, nos postramos ante Ti en estos días santos para contemplar tu pasión, muerte y resurrección. Somos tus feligreses de la Parroquia Cristo Sacerdote del distrito de San Miguel, y venimos con humildad a pedir tu bendición.
En esta Semana Santa, queremos acompañarte con el corazón abierto, recordando tu sufrimiento y reconociendo tu sacrificio. Danos la gracia de no pasar por estos días como una simple tradición, sino como un encuentro profundo contigo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Bendice, Señor, a cada familia de nuestra comunidad. Que tu cruz sea refugio en el dolor y esperanza en medio de las pruebas. Enséñanos a cargar nuestras propias cruces con paciencia y fe, como Tú lo hiciste, y a ofrecer nuestras vidas como una ofrenda de amor al Padre.
Te rogamos también por los que sufren, los enfermos, los que se sienten solos o han perdido la fe. Que tu sangre redentora los alcance y sane sus heridas. Haznos sensibles ante su dolor y disponibles para servir con generosidad.
Cristo Sacerdote, que instituiste la Eucaristía en la Última Cena, ayúdanos a valorarla y vivirla con fervor. Que cada misa sea un verdadero encuentro contigo, y que nuestra parroquia sea un templo vivo de tu presencia y de comunión fraterna.
Que tu resurrección, Señor, al final de esta semana santa, sea también nuestra resurrección. Renueva nuestras almas, enciende en nosotros el fuego de tu Espíritu, y haz de cada uno un testigo valiente de tu victoria sobre el mal y la muerte.
Bendícenos, Cristo Sacerdote, y quédate con nosotros en este camino de fe. Que la luz de tu Pascua guíe siempre a nuestra parroquia y nos conduzca, como comunidad, hacia la santidad. Amén.
Cristo Sacerdote, Hijo de Dios hecho hombre, en esta Navidad venimos ante tu pesebre con corazones agradecidos. Somos los feligreses de la Parroquia Cristo Sacerdote del distrito de San Miguel, y elevamos nuestra oración pidiéndote tu bendición en este tiempo de gracia y esperanza.
Te adoramos, Niño Dios, que naciste en la humildad de Belén para redimir al mundo. Haznos comprender el misterio de tu encarnación y danos la gracia de reconocerte en lo pequeño, en lo sencillo y en cada hermano que sufre o está solo.
Bendice a nuestras familias con unidad, paz y amor verdadero. Que tu presencia renueve nuestros hogares y nos ayude a vivir una Navidad centrada en Ti, no en lo superficial, sino en la alegría profunda que viene de saber que Dios está con nosotros.
Cristo Sacerdote, que viniste para reconciliar al mundo con el Padre, ayúdanos a ser constructores de paz y perdón en nuestra comunidad. Sana las heridas del corazón, restaura los lazos rotos y llena nuestra parroquia con tu luz.
Derrama tu bendición sobre los niños, los jóvenes, los ancianos y los que más necesitan consuelo en esta Navidad. Que todos sientan el calor de tu amor y la cercanía de una comunidad que ora, comparte y se entrega con generosidad.
En este tiempo santo, fortalece nuestra fe, aumenta nuestra esperanza y enséñanos a amar como Tú. Que cada celebración navideña sea una oportunidad para acercarnos más a Ti y para abrir nuestro corazón a tu voluntad.
Bendícenos, Cristo Sacerdote, en esta Navidad. Que tu luz ilumine cada rincón de nuestra parroquia y de nuestro distrito, y que, con María y José, sepamos recibirte con alegría, fe viva y espíritu de servicio. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
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