
Dirección:
Bernardo Alcedo 320, Santa Cruz, Miraflores(comunidad)
Av. Santa Cruz cuadra 14 s/n, Miraflores (templo).
Telf. (01) 441-1809 | (01) 3033928
De lunes a viernes: 7: 00 a.m.; 6: 00 p.m. (misa personal); 7: 00 p.m. (misa comunitaria)
Sábado: 7: 00 a.m.; 12: 00 m.; 6: 00 y 8: 00 p.m.
Domingo: 7: 00 am y 9: 00 a.m.; 12: 00 m; 6: 00 pm y 7: 00 p.m.
de lunes a viernes en caso se requiera.
Sábado y domingo: durante cada misa.
Amada Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, madre llena de gracia y bondad infinita, hoy elevamos nuestras súplicas hacia ti con fe y humildad, reconociendo tu amor maternal y tu intercesión poderosa ante el trono de Dios.
Bendita Madre, patrona de nuestra parroquia, te pedimos que nos tomes de la mano en este caminar terrenal, iluminando nuestro sendero con la luz de tu Hijo, Jesús, para que podamos ser fieles a su mensaje de amor, esperanza y justicia.
Oh, Señora de la Asunción, cúbrenos con tu manto de pureza y paz, protegiendo a nuestras familias, fortaleciendo nuestros corazones y guiándonos hacia la voluntad divina en cada momento de nuestra vida.
Intercede, Madre bondadosa, por cada uno de los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Miraflores, para que nuestras oraciones, esfuerzos y sueños sean agradables al Padre celestial y sirvan para glorificar su santo nombre.
Virgen Santísima, tú que fuiste elevada al cielo en cuerpo y alma, enséñanos a vivir con la mirada puesta en las cosas eternas, sin olvidar nuestra misión de servir con amor a los más necesitados aquí en la tierra.
Derrama tus bendiciones sobre esta comunidad de fe, llena nuestros corazones de paz y unidad, y ayúdanos a vivir como verdaderos discípulos de Cristo, imitando tu entrega total al plan de Dios.
Bajo tu amparo nos acogemos, Virgen María, confiados en que nunca dejas sin respuesta las súplicas de quienes te invocan con amor. Amén.
Oh Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, en este tiempo santo nos acercamos a ti con el corazón contrito y lleno de fe, contemplando el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo amado, Jesús.
Madre Dolorosa, que permaneciste firme al pie de la cruz, enséñanos a ser valientes en medio de nuestras pruebas, confiando plenamente en el amor redentor de Cristo y en el plan perfecto del Padre celestial.
Oh Madre llena de gracia, en estos días de recogimiento y reflexión, imploramos tu bendición para que nuestras vidas se transformen, alejándonos del pecado y abriendo nuestro corazón al perdón y la misericordia de Dios.
Virgen de la Asunción, intercede por los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Miraflores, para que nuestras celebraciones de Semana Santa sean una verdadera renovación espiritual y nos acerquen más al Corazón de Jesús.
Tú que sufriste con Él en su Pasión, ayúdanos a cargar nuestras propias cruces con esperanza, recordando que después del dolor y el sacrificio viene la victoria gloriosa de la Resurrección.
Bendícenos, Madre Santísima, para que vivamos estos días santos con humildad, recogimiento y amor, siendo instrumentos de paz y luz en medio de nuestro entorno, como verdaderos seguidores de Cristo.
Bajo tu amparo y protección nos refugiamos, Madre de todos los fieles, confiando en que guiarás nuestras vidas hacia la plenitud de la Pascua eterna. Amén.
Oh Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, en esta santa Navidad nos dirigimos a ti con corazones llenos de esperanza y gratitud, contemplando el misterio de tu maternidad divina, que trajo al mundo la luz de Cristo, nuestro Salvador.
Madre bendita, que acogiste con humildad y amor el plan del Padre, enséñanos a vivir esta Navidad con el mismo espíritu de fe y entrega, abriendo nuestro corazón al mensaje de paz y salvación que nos trae Jesús.
Oh Virgen de la Asunción, intercede por los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Miraflores, para que en esta Noche Santa podamos experimentar el gozo profundo de la presencia de tu Hijo en nuestras vidas y hogares.
Tú que cuidaste al Niño Jesús con ternura y devoción, acompaña nuestras familias en este tiempo de celebración, derramando tu bendición sobre cada uno de nosotros y llenándonos de amor, unidad y reconciliación.
Virgen María, Reina de la Navidad, ayúdanos a vivir estos días con un corazón generoso, compartiendo con los más necesitados y llevando la luz de Cristo a quienes se sienten solos o alejados de Dios.
Bendita Madre, guía nuestros pasos para que, siguiendo el ejemplo de tu Hijo, vivamos con humildad, gratitud y fe, recordando que el verdadero regalo de la Navidad es la presencia de Dios entre nosotros.
Bajo tu manto de amor y protección nos acogemos, Virgen de la Asunción, confiando en que tú nos guiarás hacia el Pesebre Santo, donde Jesús espera para darnos su paz y su vida eterna. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
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