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Espíritu Santo, dulce huésped del alma, ven y habita en nuestros corazones. Te invocamos con humildad desde esta comunidad de fe, deseosos de tu presencia que consuela, ilumina y renueva. No somos dignos de recibirte, pero confiamos en tu infinita misericordia.
Derrama tu luz sobre cada uno de los feligreses de la Parroquia El Espíritu Santo - Manchay. Ilumina nuestras mentes para comprender mejor la voluntad del Padre y fortalece nuestro espíritu para seguir con fidelidad el camino de Jesús.
Bendice nuestras familias, nuestros trabajos y nuestros sueños. Sana nuestras heridas, reconcilia nuestras diferencias y siembra la paz en medio de toda dificultad. Solo tu fuerza puede transformar lo imposible en esperanza viva.
Guía a nuestros pastores y servidores para que actúen siempre con sabiduría, humildad y amor. Que cada ministerio de nuestra parroquia esté lleno de tu presencia, y que cada encuentro sea una manifestación viva de tu gracia.
Espíritu de comunión, ayúdanos a ser una comunidad unida, fraterna y solidaria. Que en cada gesto de servicio y en cada oración se manifieste tu amor, y que seamos testigos auténticos del Evangelio en Manchay.
Renueva nuestra fe, aviva nuestra esperanza y enciende en nosotros el fuego de tu amor. No permitas que caigamos en la rutina ni en el desánimo, sino que vivamos siempre animados por tu fuerza que da vida.
Te lo pedimos, Espíritu Santo, como comunidad que confía plenamente en ti. Quédate con nosotros, bendícenos y haznos instrumentos de paz y unidad. Amén.
Espíritu Santo, en esta Semana Santa nos acercamos a ti con un corazón humilde y agradecido. Te pedimos que nos ayudes a vivir estos días con verdadera devoción, contemplando el misterio de la cruz y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Ven, Espíritu de luz, y abre nuestros ojos para reconocer el amor inmenso que se entrega por nosotros. Que no pasemos por esta semana como si fuera una más, sino que vivamos cada momento con recogimiento, fe y gratitud.
Acompáñanos en cada celebración, en cada silencio, en cada oración. Que tu presencia transforme nuestras lágrimas en esperanza, nuestro dolor en fortaleza, y nuestra debilidad en confianza en Dios.
Bendice a cada familia de nuestra comunidad parroquial. Que este tiempo santo sea una oportunidad para la reconciliación, el perdón y la renovación de nuestros lazos como hermanos en Cristo.
Espíritu de consuelo, fortalece a los que sufren, a los enfermos, a los que han perdido la fe. Llénalos con tu presencia viva y hazles sentir que no están solos, que tú caminas con ellos hacia la Pascua.
Renueva en nosotros el deseo de seguir a Jesús, aún cuando el camino pase por la cruz. Danos el valor de cargar con nuestras propias cruces con amor, sabiendo que con tu ayuda, todo tiene sentido y se transforma.
Te lo pedimos, Espíritu Santo, en esta Semana Santa tan sagrada. Quédate con nosotros, guía nuestros pasos y condúcenos a la alegría de la Resurrección. Amén.
Espíritu Santo, fuente de luz y vida, en esta Navidad nos reunimos como comunidad de la Parroquia El Espíritu Santo - Manchay para adorarte y agradecerte. Tú, que preparaste el corazón de María para recibir al Salvador, prepara también el nuestro para acoger con alegría el nacimiento de Jesús.
En este tiempo de esperanza renovada, te pedimos que vengas a nuestras vidas y nos llenes con tu paz. Que tu presencia transforme nuestros hogares en pesebres vivos, donde reine el amor, la humildad y la unidad.
Espíritu de Dios, ilumina nuestra comunidad con tu sabiduría, para que podamos vivir esta Navidad con el verdadero sentido cristiano: compartiendo con los que menos tienen, perdonando de corazón y celebrando con fe sincera.
Derrama tus dones sobre los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos de nuestra parroquia. Que nadie se sienta solo en esta Navidad, sino acompañado por tu presencia cálida y sanadora.
Te pedimos que bendigas especialmente a los que sufren, a los enfermos, a los que han perdido seres queridos y a los que atraviesan momentos difíciles. Que tu consuelo los abrace y que el nacimiento de Jesús les renueve la esperanza.
Fortalece a nuestros sacerdotes y servidores, para que sigan guiando esta comunidad con generosidad y alegría. Que su entrega sea reflejo del amor que nos vino a traer el Niño Dios.
Espíritu Santo, ven en esta Navidad, y quédate con nosotros. Renueva nuestra fe, enciende nuestra caridad y acompáñanos como lo hiciste con la Sagrada Familia. Todo esto te lo pedimos con fe viva, desde nuestra parroquia en Manchay. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
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