
Dirección: Francisco del Castillo 185, Miraflores.
Telf. 446-0137
Lunes a viernes: 8:30am, 6:00pm, 7:30pm.
Sábado: 8:30am, 5:00pm.
Domingo: 8:00am, 10:00am, 12:00m, 6:00pm, 7:30pm.
Av. 15 de Enero N. 398 San Antonio, Miraflores, Peru
Media hora antes de las Misas.
Jueves: 8:30am hasta 10:00am
Oratorio: todos los días de 7:00am a 9:00pm
Oh gloriosa Virgen del Carmen, madre amorosa y protectora, acudimos a Ti con fe y humildad desde lo más profundo de nuestro corazón. Tú, que llevas en tus manos el santo escapulario, símbolo de amor y esperanza, acógenos bajo tu manto maternal y guíanos siempre por el camino de la salvación.
Bendita Madre, intercede por nosotros ante tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que derrame sobre nosotros su gracia infinita. Que tu protección nos acompañe en los momentos de prueba, y que tu consuelo sea refugio para nuestras almas en los días de tribulación.
Te pedimos, Señora del Monte Carmelo, que bendigas a cada uno de los fieles de nuestra parroquia, Nuestra Señora del Carmen de Miraflores. Ayúdanos a mantenernos unidos en la fe, en la caridad y en la esperanza, para ser testimonio vivo del amor de Dios en nuestro barrio y comunidad.
Madre querida, bajo tu amparo colocamos nuestras familias, nuestros sueños y nuestras preocupaciones. Llénanos de paz, aleja de nosotros todo mal y guía nuestros pasos con sabiduría para hacer siempre la voluntad de Dios.
Bendice, Virgen Santa, a nuestros sacerdotes, catequistas y todos los que sirven en tu parroquia. Dales fuerza, sabiduría y amor para seguir llevando tu mensaje de misericordia a todos los corazones que lo necesitan.
Reina del cielo, enséñanos a vivir con humildad y entrega, como tú lo hiciste. Que tu ejemplo sea luz para nuestras vidas, y que, al igual que tú, podamos siempre decir "hágase en mí según tu palabra".
Nuestra Señora del Carmen, escucha nuestra súplica y no permitas que jamás nos apartemos de tu maternal intercesión. Bajo tu cuidado y tu amor, ponemos nuestras vidas y nuestras esperanzas. Amén.
Oh Santísima Virgen del Carmen, en este tiempo de Semana Santa nos postramos ante Ti con profundo amor y humildad, recordando el sacrificio de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, quien entregó su vida por nuestra salvación. Te pedimos que nos acompañes en este camino de reflexión y penitencia, ayudándonos a vivir con un corazón abierto al misterio de su pasión, muerte y resurrección.
Madre dolorosa, tú que permaneciste fiel al pie de la cruz, danos la fortaleza para enfrentar nuestras propias cruces con fe y esperanza. Enséñanos a confiar plenamente en el plan de Dios, aun en los momentos de mayor oscuridad, sabiendo que la luz de la resurrección siempre brillará al final del camino.
Te suplicamos, Señora del Monte Carmelo, que bendigas a cada uno de los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Miraflores. Que en estos días santos podamos vivir con verdadera devoción, renovando nuestro espíritu y acercándonos más al corazón de Cristo, quien nos amó hasta el extremo.
Virgen Santa, intercede por nuestras familias y nuestras intenciones, para que el amor y la paz de tu Hijo reine en nuestros hogares. Ayúdanos a ser instrumentos de reconciliación y misericordia, siguiendo el ejemplo de Jesús, que nos enseñó a perdonar y amar sin medida.
Bendice, Madre del Redentor, a todos los que en esta Semana Santa participan en los actos litúrgicos y procesiones de tu parroquia. Que cada oración, canto y sacrificio sea un homenaje digno a tu Hijo y un reflejo de nuestra fe viva y comprometida.
Reina y Madre del Carmelo, guía nuestros corazones hacia una auténtica conversión. Que el dolor y la muerte que recordamos en estos días nos conduzcan a la alegría plena de la Pascua, donde celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.
Nuestra Señora del Carmen, acompáñanos en este tiempo santo, como lo hiciste con los apóstoles en su dolor y confusión. Bajo tu manto maternal, ponemos nuestras vidas, nuestras luchas y nuestras esperanzas, confiando en tu amor y poderosa intercesión. Amén.
Oh dulce y amorosa Virgen del Carmen, en esta noche santa de Navidad acudimos a Ti con corazones llenos de alegría y gratitud por el don más grande que nos has dado: tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Tú, Madre del Salvador, que lo llevaste en tu seno y lo ofreciste al mundo, guíanos para recibirlo con fe y humildad en nuestras vidas.
Bendita Madre, como estuviste junto al pesebre en Belén, te pedimos que también estés presente en nuestros hogares y corazones. Llénanos de tu amor maternal y ayúdanos a vivir esta Navidad con espíritu de paz, generosidad y unión familiar. Que el nacimiento de Jesús renueve nuestra esperanza y fortaleza para seguir adelante.
Señora del Monte Carmelo, intercede por cada uno de los fieles de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Miraflores. Que en este tiempo de gozo podamos vivir con un corazón abierto a los demás, compartiendo nuestras bendiciones con quienes más lo necesitan y siendo testimonio del amor infinito de Dios.
Virgen Santa, protege a nuestras familias y bendice nuestras intenciones. Ayúdanos a mantener viva la luz de Cristo en nuestras vidas y a ser mensajeros de su paz en un mundo que tanto lo necesita. Que tu manto maternal cubra a todos aquellos que sufren, para que encuentren consuelo y esperanza en el Niño Dios.
Bendice, Madre del Salvador, a todos los que celebran esta Navidad en tu parroquia. Que nuestras oraciones, cantos y acciones sean un digno homenaje al Rey de reyes, nacido en la humildad de un pesebre para traer la salvación a la humanidad.
Reina del cielo, enséñanos a vivir esta Navidad con un corazón puro, siguiendo el ejemplo de tu entrega y amor incondicional. Que esta celebración nos acerque más al misterio del Emmanuel, Dios con nosotros, y nos llene de gozo espiritual.
Nuestra Señora del Carmen, en esta noche de paz y esperanza, pedimos tu bendición para nuestras vidas y nuestras familias. Bajo tu manto amoroso ponemos nuestros sueños y preocupaciones, confiando en tu poderosa intercesión. Amén

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
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Rimac
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San Isidro
San Luis
San Miguel
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