
Dirección: Bauzate y Meza 2006, La Victoria
Telf. 323-9525
Lunes a viernes 9: 00 am-12 m y 4: 00 pm -7: 00 pm
Sábado 9-12m
Lunes a Sábado 7: 00 am, 7: 00 pm,
Sabado: 7: 00 am, 7: 00 pm, 8: 00 pm
Domingo: 7: 30 am, 11: 00, 7: 30 pm
Media hora antes de cada misa, todos los días.
Jueves 5 pm - 7 pm y 7.30 pm - 9 pm
Dios Padre Todopoderoso, fuente infinita de amor y misericordia, hoy nos dirigimos a Ti con corazones humildes y llenos de fe, desde la Parroquia La Sagrada Familia en La Victoria. Te damos gracias por cada nuevo día, por las bendiciones visibles e invisibles que derramas sobre nosotros y nuestras familias.
Te pedimos, Señor, que seas nuestra guía y fortaleza en todo momento. Ilumina nuestros pasos para caminar siempre por el sendero de la verdad, la justicia y el amor. Ayúdanos a ser instrumentos de paz y unidad en nuestro hogar, en nuestra comunidad y en el mundo.
Bendice a cada uno de los feligreses que hoy oran con devoción en este lugar sagrado. Tú conoces sus necesidades, sus luchas y anhelos. Llénalos de tu gracia y cúbrelos con tu protección divina, que nunca les falte tu luz en medio de las dificultades.
Padre, ponemos en tus manos nuestras preocupaciones y alegrías, nuestras victorias y fracasos. Enséñanos a confiar plenamente en tu voluntad, sabiendo que todo lo que permites en nuestra vida tiene un propósito perfecto.
Te rogamos también por nuestra comunidad, por los enfermos, por los que sufren, y por aquellos que han perdido la esperanza. Consola sus corazones, Señor, y dales la fortaleza necesaria para seguir adelante con fe renovada en tu poder y amor infinito.
Derrama tu Espíritu Santo sobre nuestra Parroquia y sobre todos los que la conforman, para que podamos ser luz en el mundo, testimonio de tu amor y agentes de transformación en nuestra sociedad. Ayúdanos a construir un mundo más fraterno y solidario.
Señor, nos encomendamos a Ti con la confianza de hijos que saben que su Padre nunca les abandona. Que tu bendición nos acompañe hoy y siempre, y que nuestros corazones permanezcan abiertos para recibir todo lo que deseas darnos. Amén.
Dios Padre Misericordioso, en esta Semana Santa nos acercamos a Ti con corazones contritos, recordando con profunda gratitud el sacrificio de tu Hijo amado, Jesucristo, para nuestra salvación. Desde la Parroquia La Sagrada Familia en La Victoria, elevamos nuestras oraciones pidiéndote tu bendición sobre nosotros y nuestras familias.
Padre amado, que esta semana sea un tiempo de reflexión y conversión para cada uno de nosotros. Ayúdanos a contemplar la cruz con humildad, reconociendo en ella la grandeza de tu amor y la esperanza de nuestra redención. Que cada paso que demos en estos días santos nos acerque más a Ti y nos transforme en discípulos fieles de tu Hijo.
Te pedimos que nos bendigas con un espíritu renovado, para que podamos cargar nuestras propias cruces con valentía y perseverancia, al igual que Cristo lo hizo por nosotros. Enséñanos a vivir con generosidad, perdonando a los demás y amando como Él nos amó, incluso en medio del sufrimiento.
Señor, fortalece a nuestra comunidad en esta Semana Santa. Llena de tu paz y consuelo a aquellos que sufren, a los enfermos, a los que están solos y a quienes cargan pesadas cargas en su corazón. Que puedan encontrar esperanza en la resurrección de tu Hijo, que nos muestra que la victoria sobre el dolor y la muerte es posible en Ti.
Bendice a todos los que oran contigo en esta Parroquia, y a quienes se acercan con fe para celebrar tu amor infinito. Concede que, a través de nuestras acciones y palabras, podamos ser testigos vivos de tu Evangelio, llevando luz y esperanza a quienes más lo necesitan.
Te rogamos, Señor, que en este tiempo santo renueves nuestra fe y nuestro compromiso contigo. Haznos más conscientes del sacrificio de Cristo y danos la fuerza para responder con gratitud, amor y servicio a los demás. Que la Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo sean nuestro modelo de vida.
Padre Celestial, confiamos en tu infinita bondad y te pedimos que esta Semana Santa sea un verdadero encuentro contigo. Bendícenos, protégenos y guíanos hacia la Pascua de Resurrección con corazones llenos de alegría y esperanza. Amén.
Dios Padre Celestial, en esta Navidad venimos ante Ti con corazones llenos de alegría y gratitud, celebrando el nacimiento de Tu Hijo, nuestro Salvador. Desde la Parroquia La Sagrada Familia en La Victoria, te damos gracias por el regalo inmenso de la vida y por la paz que nos ofrece el nacimiento de Jesús en nuestro corazón.
Te pedimos, Señor, que ilumines nuestras vidas con la luz que brota de la estrella de Belén. Que, al igual que los pastores, podamos acercarnos a Ti con humildad y adoración, reconociendo que Tú estás presente en cada momento de nuestras vidas, especialmente en los momentos de mayor necesidad.
Bendice a nuestra comunidad en esta Navidad, Señor. Que todos los feligreses de esta Parroquia, y sus familias, puedan vivir esta festividad con el verdadero espíritu de amor, fraternidad y esperanza. Renueva nuestras fuerzas para seguir adelante con fe y valentía, y que podamos ser reflejo de Tu amor en cada acción y palabra.
Padre, en esta temporada de Navidad, te pedimos por todos los que sufren, por los enfermos, los pobres, los que están alejados de Ti y por aquellos que no tienen un hogar donde celebrar. Que el espíritu de la Navidad llegue a sus corazones y les dé consuelo, sanación y esperanza.
Te damos gracias por el don de la vida, por cada bendición que nos has dado durante el año, y por el amor que compartimos como comunidad. Que esta Navidad nos recuerde la importancia de compartir con los demás, de ser generosos, y de buscar la paz en nuestros hogares, en nuestras comunidades y en el mundo.
Señor, que al celebrar el nacimiento de Tu Hijo, podamos renovar nuestro compromiso contigo y con nuestra misión de seguir Su ejemplo de amor y servicio. Que Jesús, nacido en Belén, nazca también en nuestros corazones, transformándonos y llenándonos de esperanza para el nuevo año que comienza.
Te damos gracias, Padre, por la gracia de poder celebrar esta Navidad en tu presencia. Que tu paz y bendición nos acompañen siempre, y que, al igual que los Reyes Magos, podamos ofrecerte lo mejor de nosotros mismos en adoración y gratitud. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
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Rimac
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San Isidro
San Luis
San Miguel
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