
Dirección: Calle Remington N° 180 - Córpac, San Borja
Telf. 620-8958 / 926 917 640
Lunes: 7: 00 am
Martes a Sábados: 7: 00 am, 8: 00 am y 6: 00 pm
Domingos: 8: 00 am, 10: 00 am, 11: 30 am, 6: 00 pm y 8: 00 pm
Martes a Sábados: 6: 00 pm
Domingos: Durante las misas
Todos los jueves: 8: 30 am a 6: 00 pm
Primer Viernes de cada mes: 8: 30 am a 6: 00 pm
Capilla de Adoración (Oratorio) – Horario
Lunes a Domingo: 6: 30 am a 10: 00 pm
Madre Santísima, Nuestra Señora de Gracia, venimos ante Ti con humildad y devoción, elevando nuestras voces y corazones como hijos necesitados de tu amor maternal. Desde lo más profundo de nuestro ser, te reconocemos como intercesora poderosa ante tu Hijo Jesucristo y como luz que guía nuestro caminar cristiano.
Tú que fuiste elegida para traer al mundo al Salvador, enséñanos a acoger la voluntad de Dios con el mismo “sí” generoso que diste en Nazaret. Concédenos la gracia de vivir con fe firme, esperanza viva y amor sincero en cada uno de nuestros días.
Bendice a cada uno de los feligreses de esta tu Parroquia Nuestra Señora de Gracia, en San Borja. Protege nuestras familias, nuestros trabajos, nuestras alegrías y nuestras luchas. Sé consuelo en el dolor y fortaleza en la debilidad.
Derrama tu bendición sobre nuestra comunidad parroquial, para que crezcamos en unidad, fraternidad y servicio. Que nuestras obras reflejen el amor de Dios y que nuestras palabras siembren paz y esperanza en quienes nos rodean.
María, Madre de Gracia, acompaña a nuestros pastores, a los servidores de la Iglesia y a cada alma que se acerca a Ti con confianza. Que en Ti encontremos refugio seguro y guía constante en medio de las dificultades del mundo.
No permitas que nos apartemos del camino del bien. Ayúdanos a vivir con corazones limpios, manos generosas y voluntad firme para seguir a Jesús. Ilumina nuestras decisiones y cubre con tu manto de amor a quienes más lo necesitan.
Te lo pedimos con fe y devoción, Virgen bendita. Quédate siempre con nosotros y haz de nuestra Parroquia un hogar donde reine tu gracia, tu paz y tu presencia maternal. Amén.
Virgen Santísima, Nuestra Señora de Gracia, en esta Semana Santa nos acercamos a Ti con el corazón conmovido por el amor inmenso de tu Hijo, que dio su vida por nuestra salvación. Tú estuviste junto a la cruz, firme en el dolor, con el alma atravesada por la espada del sufrimiento. Enséñanos a acompañar a Jesús con la misma entrega silenciosa y fiel.
Madre de Gracia, ayúdanos a vivir estos días santos con profunda reverencia. Que sepamos contemplar la Pasión de Cristo no como un hecho lejano, sino como el acto supremo de amor que transforma nuestras vidas. Que no pasemos la Semana Santa como una tradición más, sino como una renovación interior.
Tú que abrazaste el dolor con dignidad, ruega por nosotros en nuestras penas y tristezas. Danos fortaleza para cargar nuestras cruces cotidianas, y ayúdanos a ofrecerlas con amor, sabiendo que cada sacrificio unido a Cristo da fruto de redención.
En estos días santos, bendice a todos los feligreses de tu Parroquia en San Borja. Acércanos más a tu Hijo, y fortalece nuestros lazos como comunidad de fe. Que vivamos unidos en el amor, dispuestos a servir y a perdonar, tal como Él nos enseñó.
Nuestra Señora de Gracia, acompaña a quienes sufren, a los enfermos, a los solitarios, a los que han perdido la esperanza. Que tu mirada de Madre los consuele y les recuerde que no están solos, que Jesús ha vencido a la muerte y que la vida triunfa.
Danos la gracia de esperar la Resurrección con alegría, aun en medio del dolor. Que la luz del Domingo de Pascua nos encuentre con el corazón renovado, limpio y dispuesto a seguir a Cristo con decisión y valentía.
Amada Madre, intercede por nosotros. Que tu bendición maternal descienda sobre nuestras familias y sobre toda nuestra parroquia. Quédate con nosotros en el camino de la cruz y condúcenos siempre a la luz de la Resurrección. Amén.
Virgen María, Nuestra Señora de Gracia, en esta Santa Navidad te contemplamos con el Niño Jesús en tus brazos, llenos de gratitud por tu entrega generosa y por habernos dado al Salvador del mundo. Eres Madre del Amor hecho carne, y en tu ternura de Madre encontramos la paz que tanto anhelamos.
Tú que dijiste “sí” al plan de Dios, ayúdanos a abrir nuestro corazón al nacimiento de Jesús en nuestras vidas. Que esta Navidad no sea solo una celebración externa, sino un verdadero encuentro con el Amor que transforma y renueva.
Bendice a cada familia de nuestra comunidad parroquial. Que la luz del pesebre brille en cada hogar, sanando heridas, uniendo corazones y fortaleciendo la fe. Que nunca falte el pan, la paz ni la esperanza, y que aprendamos a compartir con los más necesitados.
Nuestra Señora de Gracia, enséñanos a mirar con los ojos del alma, a descubrir a Jesús en los pequeños, en los humildes, en los que sufren. Que sepamos vivir una Navidad cristiana, centrada en el amor, la humildad y la presencia de Dios entre nosotros.
Ruega por nuestra Parroquia en San Borja, por nuestros pastores y por todos los que trabajan al servicio del Evangelio. Que esta Navidad sea ocasión para renovar nuestro compromiso como discípulos de Cristo y para crecer como comunidad unida en la fe.
Madre del Niño Dios, ayúdanos a guardar el silencio interior, como tú lo hiciste en Belén, para que podamos escuchar la voz del Señor que nace en lo profundo del corazón. Que cada día sepamos acogerlo, amarlo y anunciarlo con alegría.
Confiamos en tu intercesión, Madre buena, y pedimos tu bendición para esta Navidad y para el nuevo año que se acerca. Quédate con nosotros, guía nuestros pasos y llévanos siempre a Jesús, fuente de todo bien. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
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