
Dirección: Av. Javier Prado Oeste 765, Magdalena del Mar.
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Lunes a Jueves: 6:00 pm. | 7:00 pm.
Viernes: 8:00 am. | 6:00 pm. | 7.00 pm.
Sábado: 8:00 am. | 7:00 pm.
Domingo: 8:00 am | 10:00 a.m. | 12:00 m. | 6:00 pm. | 7.30 pm.
Sábado terminando las misas y Domingo durante las misas.
Oh glorioso San Juan María Vianney, fiel pastor y guía de almas, acudimos a ti con humildad y esperanza, buscando tu intercesión ante nuestro Señor Jesucristo.
Tú, que con tu entrega inquebrantable al servicio de Dios y tu amor por los pecadores, supiste llevar luz y consuelo a quienes más lo necesitaban, inspira nuestros corazones a caminar siempre por el sendero de la fe, la esperanza y la caridad.
Intercede por nosotros, los feligreses de la Parroquia San Juan María Vianney en Magdalena del Mar, para que podamos ser dignos hijos de Dios, fortalecidos en nuestra misión de ser testigos de su amor en el mundo.
Te pedimos, santo patrono de nuestra comunidad, que derrames tu bendición sobre cada uno de nosotros, nuestras familias y nuestros proyectos, para que, unidos en la fe, podamos crecer en santidad y en servicio a los demás.
Protege con tu intercesión a nuestra parroquia, para que sea siempre un lugar de acogida, oración y encuentro con el Señor, y que podamos ser instrumentos de su paz y misericordia en nuestra sociedad.
Enséñanos, con tu ejemplo de humildad y entrega, a perseverar en los momentos difíciles, a confiar en la providencia divina y a buscar siempre la reconciliación y el perdón.
San Juan María Vianney, santo cura de Ars, te pedimos que presentes nuestras súplicas ante el Señor y que nos concedas la gracia de vivir conforme a su voluntad. Amén.
Amado San Juan María Vianney, en esta Semana Santa nos unimos en oración como feligreses de la Parroquia San Juan María Vianney, en Magdalena del Mar, para pedir tu intercesión y tu bendición en este tiempo de reflexión y gracia.
Tú, que viviste con profunda devoción el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, ayúdanos a meditar con un corazón sincero el sacrificio de amor que Él hizo por nuestra salvación.
Ruega por nosotros para que, en esta Semana Santa, nuestros corazones se conviertan y podamos seguir a Cristo con la misma fe y entrega con la que tú lo seguiste, siendo verdaderos discípulos de su Evangelio.
Intercede ante el Señor para que en nuestras vidas podamos vivir la cruz con paciencia y esperanza, reconociendo en ella el camino que nos lleva a la victoria de la Resurrección.
Bendice, oh santo patrono, a cada familia de nuestra parroquia, para que este tiempo sagrado sea un momento de unidad, reconciliación y crecimiento en la fe, alimentados por la gracia de los sacramentos.
Acompaña a nuestra comunidad en este caminar hacia la Pascua, para que podamos celebrar con alegría y gratitud el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte, renovando en nosotros el deseo de vivir en santidad.
San Juan María Vianney, guía nuestro corazón hacia Jesús, el Cordero de Dios, y ayúdanos a mantener viva la luz de la esperanza en nuestra vida. Te lo pedimos con humildad y confianza. Amén.
Amado San Juan María Vianney, en esta santa Navidad, los feligreses de la Parroquia San Juan María Vianney en Magdalena del Mar elevamos nuestra oración a ti, buscando tu intercesión y tu bendición en este tiempo de gozo y esperanza.
Tú, que contemplaste con humildad y devoción el misterio de la Encarnación, enséñanos a recibir en nuestro corazón al Niño Jesús, el Emanuel, Dios con nosotros, que viene a traer paz y salvación al mundo.
Ruega por nosotros para que esta Navidad renueve nuestra fe, nos colme de amor por nuestros hermanos y nos haga instrumentos de la paz y la alegría que Cristo nos ofrece.
Intercede por cada familia de nuestra parroquia, para que en sus hogares reine la luz del pesebre de Belén, iluminando sus vidas con la humildad, la unión y el amor que Jesús nos enseñó.
Te pedimos, santo pastor, que nos ayudes a preparar nuestro corazón como un lugar digno para el Salvador, apartándonos de todo egoísmo y pecado, y abriéndonos al don de la misericordia y la reconciliación.
Bendice a nuestra comunidad, para que esta Navidad sea un tiempo de encuentro con Dios y con nuestros hermanos, y que, como los pastores de Belén, llevemos la buena nueva de Cristo a todos los que nos rodean.
San Juan María Vianney, guía nuestros pasos hacia el pesebre y ayúdanos a vivir esta Navidad con la alegría y el fervor de quienes saben que en Jesús encontramos el verdadero regalo de amor eterno. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
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Jesús María
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