
Dirección: Malecón Armendáriz 350, Miraflores.
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Correo: [email protected]
Av. Armendáriz 350, Miraflores. Lun-Vie 08:00-11:45 y 12:45-15:45.
Malecón de la Reserva 924, Miraflores. Lun-Dom 09:00-21:00
Lunes a Viernes: 7: 00 am y 9: 00 a.m.; 6: 30 pm y 7: 30 p.m.
Sábado: 7: 00 am y 9 a.m.; 5: 00 p.m. (misa de precepto); 6: 00 y 8: 00 p.m. (cuando hay matrimonio)
Domingo: 7: 30 am, 9: 30 am y 11: 30 a.m.; 12: 30 m, 5: 30 pm y 7: 30 p.m. (horario de verano); 10: 30 a.m. y 6: 30 p.m. (adicionales en invierno)
Domingos de abril a diciembre:
7.30 am, 9.30 am, 10.30 am (Misa de los Niños, excepto en las fiestas de guardar), 11.30 am; 12.30 m, 5.30 pm y 7.30 p.m.
Los domingos de enero a marzo no hay misas dominicales de 10.30 am y 6.30 pm.
Lunes a viernes en el Despacho Parroquial:
4: 15 pm a 5: 45 p.m.
Domingo: durante cada Misa.
Capilla del Santísimo (cuadra 1 de Núñez de Balboa s/n).
(al exterior del Templo, sobre la mano derecha)
Lunes a domingo: de 9: 00 a.m. a 2: 00 p.m. y de 4: 00 a 7: 00 p.m.
Amada Madre de Fátima, refugio de paz y esperanza, nos postramos ante ti con humildad y devoción, elevando nuestras súplicas desde lo más profundo de nuestro corazón. Bajo tu dulce mirada maternal, pedimos que guíes nuestros pasos y fortalezcas nuestra fe, para que podamos ser dignos hijos de Dios y testigos de tu amor.
Oh Virgen Santísima, que en Fátima iluminaste al mundo con tu mensaje de conversión, pedimos que nos bendigas con la luz de tu Hijo. Ayúdanos a caminar siempre por el sendero de la justicia, a perseverar en la oración y a vivir en unidad como comunidad de fe.
Tú, que conoces nuestras luchas y necesidades, intercede por nosotros ante el Señor. Concédenos el don de la paz, tanto en nuestras almas como en nuestros hogares, y llénanos del consuelo necesario para enfrentar las pruebas de la vida.
Madre amorosa, protege a las familias de nuestra parroquia, Nuestra Señora de Fátima, en Miraflores. Derrama tus bendiciones sobre cada uno de los fieles que aquí oran, trabajan y buscan en ti la fortaleza para continuar en el camino del bien.
Te pedimos, Madre, que renueves en nuestros corazones el fuego del amor por Cristo y nos inspires a vivir con caridad, perdón y esperanza. Enséñanos a ser solidarios con los más necesitados y a proclamar con alegría el Evangelio en cada rincón de nuestras vidas.
Bendícenos con la gracia de la conversión y el deseo de reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos. Que cada paso que demos sea guiado por la luz de tu presencia maternal, siempre fiel y cercana.
Confiamos en tu intercesión poderosa, Virgen de Fátima, y nos entregamos con humildad a tus manos, seguros de que nunca dejas sin respuesta las oraciones de tus hijos. Amén.
Amada Madre de Fátima, en esta Semana Santa, cuando contemplamos con humildad el sacrificio de tu Hijo amado, nos dirigimos a ti con corazones contritos y llenos de fe. Bajo tu amparo maternal, te pedimos que intercedas por nosotros ante el Señor, para que podamos vivir estos días santos con verdadera conversión y entrega.
Virgen Santísima, tú que estuviste al pie de la cruz, acompáñanos en nuestras propias cruces diarias. Enséñanos a vivir el dolor con esperanza, el sacrificio con amor y la entrega con generosidad, tal como lo hizo Jesús en el Calvario. Danos la gracia de unirnos a su pasión para comprender el inmenso amor que Él nos tiene.
Te rogamos, Madre, que bendigas a los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Miraflores. Que este tiempo de reflexión y oración nos acerque más al corazón de Cristo y nos llene de la fortaleza necesaria para seguir sus pasos con fidelidad y humildad.
Oh María, modelo de fe y obediencia, guíanos en este tiempo santo para que podamos dejar atrás todo aquello que nos aleja de Dios. Ayúdanos a renovarnos espiritualmente, a reconciliarnos con nuestro prójimo y a abrir nuestros corazones al amor infinito de Cristo Resucitado.
Derrama tu bendición sobre nuestras familias y nuestra comunidad, para que, unidos en oración, vivamos con plenitud el misterio de la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo. Que tu ejemplo nos inspire a ser discípulos valientes y testigos fieles de su Evangelio.
Madre Dolorosa, en estos días de meditación profunda, te confiamos nuestras penas, sufrimientos y anhelos. Intercede por nosotros para que, en medio de nuestras pruebas, siempre podamos ver la luz de la esperanza que brota de la cruz y la tumba vacía.
Con fe inquebrantable, nos consagramos a ti, Nuestra Señora de Fátima, pidiendo que nos guíes hacia el encuentro con Cristo Resucitado, el Rey de la Gloria. Amén.
Amada Virgen de Fátima, en esta sagrada noche de Navidad, venimos a ti con corazones agradecidos para celebrar el nacimiento de tu Hijo, Jesús, nuestro Salvador. Tú, que lo llevaste en tu vientre y lo acunaste con ternura, guíanos a encontrar en Él la verdadera paz y alegría que el mundo necesita.
Madre Santísima, ilumina nuestros hogares con la luz del pesebre y haz que la humildad y el amor que reinaron en Belén sean también el centro de nuestras vidas. Ayúdanos a vivir esta Navidad con corazones sencillos, abiertos a recibir a Jesús en cada oración, en cada gesto de bondad y en cada encuentro con nuestros hermanos.
Hoy, desde la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Miraflores, te pedimos que derrames tus bendiciones sobre cada uno de los fieles que celebran con fe este misterio de amor. Que cada familia encuentre en esta noche santa la unión, la paz y el amor que reflejan el nacimiento de nuestro Redentor.
Madre de la Esperanza, acompaña a aquellos que sufren, a quienes viven en soledad o pasan por momentos de dificultad. Con tu intercesión maternal, llévalos al corazón de Jesús, para que encuentren en Él consuelo, fortaleza y esperanza en esta Navidad.
Enséñanos, Madre, a reconocer en el Niño Jesús la respuesta a nuestras oraciones y el camino hacia una vida plena. Ayúdanos a vivir con gratitud por este don maravilloso y a proclamar con alegría la llegada del Salvador al mundo.
Haz que esta Navidad sea para nuestra comunidad un tiempo de renovación espiritual, de reconciliación y de amor desinteresado. Que, siguiendo tu ejemplo, podamos acoger a Cristo en nuestras vidas con fe inquebrantable y confianza plena en los planes de Dios.
Confiados en tu protección maternal, Virgen de Fátima, nos entregamos a ti en esta noche de gozo, pidiéndote que nos guíes siempre hacia tu Hijo, el Emmanuel, el Dios con nosotros. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
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