
Dirección: Esquina Faisanes y Av. El Sol s/n, La Campiña, Chorrillos.
Telf. 467-5634
De lunes a viernes: 7 a.m. y 7 p.m.
Sábado: 6 p.m. y 7: 30 pm (matrimonios)
Domingo: 7 am, 10 am y 11: 30 a.m.; 7: 30 p.m.
Horario de confesiones:
Durante las misas de la semana
Despacho: lun a vie 9 am a 12:30, 4:30 a 8pm .
Horario de Exposición al Santísimo
Jueves 7 pm y un domingo al mes 6: 30 pm
Horario de Adoración al Santísimo (Capilla de Adoración)
Lunes a Domingo 8 am - 1 pm y 4:30 a 9:30pm
Correo: [email protected]
Madre bendita, reina del hogar,
te pedimos por cada miembro de nuestra familia, para que todos podamos ser un reflejo de tu amor y dedicación. Haz que el respeto, la paciencia y la bondad sean los pilares sobre los cuales construyamos nuestra vida cotidiana. Que en nuestras palabras y actos reine el amor incondicional, como el que tú siempre has mostrado.
Virgen de la Familia,
te pedimos por los padres, para que siempre sean sabios en sus decisiones y generosos en su cariño, guiando a sus hijos con amor y protección. Que nunca falte la paciencia y que podamos ver en cada uno de nuestros hijos un regalo divino, capaz de aprender y crecer en el amor de Dios.
Madre, tú que conoces las dificultades de la vida familiar,
te pedimos que intercedas por nosotros en los momentos de prueba y dificultad. Que la fe nos fortalezca y nos dé la esperanza necesaria para superar cualquier desafío. Ayúdanos a mantener la unidad en los momentos de adversidad y a reconocer las bendiciones que Dios nos ha otorgado.
Virgen María, madre de todos,
te pedimos por los que están lejos de sus hogares, por los que sufren en soledad, por los que viven momentos de angustia y desesperación. Que tu amor maternal los alcance y les dé consuelo, fortaleza y esperanza. Que, por tu intercesión, todos los miembros de nuestra familia se sientan acompañados por tu luz.
Madre de la Familia,
te pedimos por la paz en nuestros hogares, por la salud física, emocional y espiritual de todos los que amamos. Que en cada encuentro, en cada conversación, podamos sentir tu presencia, que nos une y nos fortalece como familia. Que, bajo tu manto protector, podamos construir un hogar donde reine el amor de Dios.
Virgen de la Familia,
te pedimos que intercedas siempre por nosotros, que nos acompañes en cada paso de nuestra vida familiar. Te entregamos nuestras preocupaciones y nuestras alegrías, confiando en tu amor maternal. Que, bajo tu guía, nuestra familia crezca siempre en amor, fe y esperanza. Amén.
Madre Santa, modelo de paciencia y entrega,
en esta Semana Santa queremos acercarnos a ti y a tu hijo Jesús con un corazón humilde, dispuesto a aprender de su sacrificio. Ayúdanos a comprender el profundo mensaje de la cruz, a vivir el perdón, el amor y la reconciliación en nuestra familia. Que tu ejemplo de fortaleza y dedicación sea la luz que guíe nuestras acciones y decisiones.
Virgen de la Familia, Madre de todos nosotros,
te pedimos que, al recordar los momentos de sufrimiento de Jesús, podamos también renovar nuestro compromiso con el amor y la unidad familiar. Que, en este tiempo de reflexión, podamos mirar a nuestras familias con ojos de misericordia, buscando sanar heridas y fortalecer los lazos que nos unen. Que el sacrificio de tu hijo nos inspire a vivir con más generosidad y paciencia, como tú lo hiciste.
Madre de la Misericordia,
te pedimos que, en este tiempo de Semana Santa, nos ayudes a vivir una conversión interior. Que, al meditar sobre el sufrimiento de Jesús, podamos perdonar más fácilmente, ser más comprensivos y valorar la unidad familiar. Te pedimos que intercedas por todos los miembros de nuestra familia, para que vivamos esta Semana Santa con corazones limpios y dispuestos a seguir el camino del amor y la paz.
Virgen María, Madre de la Esperanza,
te pedimos que, en este tiempo de oración y meditación, nuestra familia se fortalezca en la fe. Que podamos mirar con esperanza la resurrección de Jesús, renovando nuestro espíritu y nuestros corazones. Que tu presencia maternal nos ayude a reconocer que, a pesar de las dificultades, siempre hay un camino de luz, que nos lleva hacia el amor de Dios.
Virgen de la Familia,
te pedimos por la paz en nuestros hogares, para que podamos vivir en armonía durante esta Semana Santa y siempre. Que, a través de la reflexión y la oración, se fortalezca la unidad familiar, y que el sacrificio de Jesús nos inspire a vivir en servicio mutuo, en paz y en comprensión. Que nuestra familia sea un reflejo de tu amor y de la luz de Cristo resucitado.
Madre, bajo tu manto protector,
te confiamos nuestras preocupaciones, nuestros temores y nuestras alegrías. Que, al vivir esta Semana Santa, nuestra familia se acerque más a ti y a tu hijo Jesús. Que la paz de Cristo reine en nuestros hogares y que, con tu ayuda, podamos renovar nuestras vidas, creciendo en fe, esperanza y amor. Amén.
Madre Santa, Reina de la Paz,
en esta Navidad queremos que la luz de tu hijo, el Salvador del mundo, ilumine nuestras vidas y nuestro hogar. Que, como tú, podamos acoger la paz de Cristo en nuestros corazones, y que esa paz se derrame sobre todos los miembros de nuestra familia, uniendo nuestros corazones en amor y armonía. Ayúdanos a vivir esta Navidad con un espíritu de generosidad, compasión y perdón.
Virgen María, Madre de la Esperanza,
te pedimos que intercedas por nosotros para que esta Navidad sea un tiempo de renovación espiritual. Que el nacimiento de Jesús nos inspire a ser mejores padres, hijos, esposos y hermanos, siempre buscando la unidad y el bienestar de nuestra familia. Que el amor de Cristo nos haga más comprensivos, más pacientes y más dispuestos a vivir en solidaridad y servicio unos con otros.
Madre del Amor,
te pedimos por aquellos que, en esta Navidad, no pueden disfrutar de la compañía de sus seres queridos, por los que atraviesan dificultades y por los que sienten soledad. Que tu amor maternal les dé consuelo y esperanza. Que, a través de tu intercesión, puedan encontrar paz y alegría, sabiendo que el Niño Dios viene a traer luz a todos, especialmente a los que más lo necesitan.
Virgen de la Familia,
te pedimos que protejas a nuestra familia en este tiempo de Navidad y siempre. Que podamos ser testigos del amor de Dios, reflejando ese amor en cada palabra, en cada gesto, en cada acción. Que nuestra casa sea un lugar de acogida, de alegría y de fe, donde siempre se viva el espíritu de Cristo, que nació para salvarnos y darnos vida en abundancia.
Madre de la Familia,
te pedimos que, como tú acogiste al niño Jesús en tu regazo, podamos nosotros también acogerlo en nuestras vidas. Que el amor y la luz de la Navidad inunden nuestros hogares y corazones, y que, a través de esta celebración, podamos renovarnos en la fe, esperanza y amor. Que nunca falte en nuestras familias el amor fraterno, el respeto y la paz que nos trae el Salvador.
Virgen Santa,
te confiamos nuestra familia en esta Navidad, pidiéndote que nos sigas acompañando con tu amor maternal. Que, al celebrar el nacimiento de Jesús, podamos experimentar su presencia en cada momento, en cada sonrisa, en cada abrazo. Que, bajo tu protección, crezcamos siempre en unidad y en el amor de Dios. Amén.

Robert Francis Prevost, originario de Chicago y con nacionalidad peruana desde 2015, fue elegido como el nuevo papa de la Iglesia Católica tras el cónclave realizado en el Vaticano. Asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el sucesor del papa Francisco. La elección fue recibida con entusiasmo por miles de fieles en la Plaza San Pedro. Prevost tiene una extensa trayectoria como misionero en Perú, particularmente en Chulucanas y Trujillo, y ha desempeñado importantes cargos dentro de la Iglesia, incluyendo prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina desde 2023.
Con una sólida formación académica en matemáticas, teología y derecho canónico, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado obispo en 2014 por el papa Francisco. Durante su tiempo en Perú, se destacó en labores pastorales, académicas y judiciales, y llegó a ocupar el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su elección como pontífice se produjo luego de la fumata blanca anunciada desde la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían alcanzado un consenso. En su primer mensaje, León XIV hizo un llamado a la paz para todos los pueblos, marcando así el inicio de su pontificado como el 267º líder de la Iglesia Católica.

El mes de mayo, lleno de flores, luz y esperanza, ha sido tradicionalmente dedicado por la Iglesia Católica a honrar a la Virgen María, Madre de Dios y madre espiritual de todos los cristianos. Esta celebración no está ligada a un único día, sino que abarca todo el mes como un tiempo especial de amor, devoción y oración a la figura maternal de María.
La dedicación de mayo a la Virgen tiene raíces antiguas, vinculadas a la primavera en el hemisferio norte, época del año que representa la vida nueva y la belleza de la creación. Así como las flores brotan con fuerza renovada, también los corazones de los fieles se abren al amor maternal de María. A lo largo de la historia, mayo ha sido elegido por muchos santos y papas como el mes ideal para acercarse a ella con más intensidad.
María es modelo de fe, obediencia y amor a Dios. En mayo se le rinde un homenaje especial no solo como madre de Jesús, sino también como intercesora, guía espiritual y protectora de la Iglesia. Su vida, marcada por la humildad y el servicio, inspira a los cristianos a vivir con entrega y confianza en el plan de Dios.
Durante este mes, muchas parroquias y comunidades realizan actividades como el rezo del Rosario diario, altares florales en honor a María, procesiones, cantos marianos y actos de consagración. Son expresiones de una fe que busca en María un reflejo puro de la misericordia divina.
La Virgen María no solo es venerada por ser la madre de Jesús, sino por su cercanía a la humanidad. Ella acompaña a cada creyente en su camino de fe, intercede ante su Hijo por nuestras necesidades y nos consuela en el dolor. En mayo, su figura se presenta como madre que escucha, que guía y que fortalece.
Honrar a María en mayo no es solo un acto de devoción, sino una invitación a imitar sus virtudes: su fe sin condiciones, su humildad profunda, su valentía ante las dificultades y su constante entrega a los demás. Rezando con ella y a través de ella, los cristianos se acercan más al corazón de Cristo.

Señor Dios de amor y de vida, hoy elevamos nuestras voces y nuestros corazones con gratitud por la vida del Papa Francisco. Gracias por haberlo llamado a pastorear a tu Iglesia con humildad, valentía y misericordia. Su paso por este mundo dejó una huella de esperanza, de ternura, y de firme compromiso con los más pobres y olvidados.
Tú, que le diste un corazón sencillo como el de San Francisco, lo hiciste testigo fiel de tu Evangelio en tiempos difíciles. Él nos enseñó con su ejemplo que la fe no se predica con palabras vacías, sino con gestos concretos, cercanía al pueblo y una vida coherente con tu Palabra.
Gracias por sus mensajes de paz, por su incansable lucha por la justicia, por el cuidado de la Casa Común y por su amor a cada ser humano sin distinción. Fue un pastor que supo escuchar el clamor de la humanidad herida y nos mostró que la Iglesia está llamada a salir, a tocar las llagas del mundo y a caminar con los que sufren.
Hoy, con el corazón dolido por su partida, te lo encomendamos, Señor. Acógelo en tu Reino eterno, donde no hay llanto ni dolor, sino gozo en tu presencia. Que descanse en paz el pastor que veló por tus ovejas y supo guiar con sabiduría, ternura y firmeza.
Te pedimos que su legado no se pierda, sino que florezca en nosotros. Que sepamos seguir construyendo puentes y no muros, viviendo la fe con alegría, apertura y compromiso, como él tanto nos enseñó.
Fortalece, Señor, a tu Iglesia en este tiempo de duelo, y suscita nuevos pastores con el espíritu de Francisco: cercanos, humildes, valientes y llenos de compasión. Que su testimonio siga inspirando a generaciones a vivir el Evangelio con autenticidad y servicio.
Amén.
Ate
Barranco
Breña
Cercado de Lima
Chorrillos
Cieneguilla
El Agustino
Jesús María
La Molina
La Victoria
Lince
Magdalena del Mar
Miraflores
Pachacamac
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Rimac
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San Isidro
San Luis
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